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AFECTADOS 156 VECINOS
La falta de acuerdo deja un año sin agua potable a una pedanía de Castro
Desavenencias entre el Consistorio y dos Juntas Vecinales impedían a Lusa sumarse a la red local
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La falta de acuerdo deja un año sin agua potable a una pedanía de Castro
DE MANANTIAL. Un vecino de Lusa riega su jardín. / F. GÓMEZ
Una conexión a la red de abastecimiento de Mioño devolvió ayer el agua potable a la pequeña pedanía de Lusa después de que sus 156 vecinos hayan pasado un año sin poder consumirla de forma segura. Superados los cruces de acusaciones de las últimas semanas entre equipo de gobierno y los alcaldes pedáneos implicados acerca de la responsabilidad de esta insólita carencia, el pasado lunes ambas partes llegaron a un acuerdo. Así, el Ayuntamiento se hará cargo de mantener la infraestructura, hacer análisis periódicos e instalar un contador en el punto en que se unen ambas tuberías para distinguir el gasto de cada uno de los núcleos de población, tal y como solicitaba Víctor Echevarría, alcalde de Mioño.

Hace más de un año que la consejería de Sanidad notificó a la Junta Vecinal de Lusa que su agua no era «apta» para el consumo. El entonces concejal de Industria, Jaime Díez Muro, y el alcalde de la pedanía, Antonio Alijo, decidieron iniciar unas obras para mejorar la red de abastecimiento. Lusa recibía el agua de los manantiales de Otañes a través de una conexión con Santullán. La composición del agua de esta última pedanía era y es adecuada porque dispone de una depuradora propia. La idea era adecuar la infraestructura para desactivar ese nexo con Santullán y crear un nuevo empalme con Mioño, que recibe el agua directamente de Castro.

Los trabajos se ejecutaron, pero ese último paso nunca llegó a darse. Nuevos análisis de Sanidad incidieron hace dos meses en la «no potabilidad» del agua. Este informe motivó que se tomaran las riendas del problema en serio. De hecho, desde entonces el asunto había sembrado una agria polémica entre el Consistorio y los tres alcaldes pedáneos implicados, todos ellos socialistas. Al final, el nuevo edil de Industria, Agustín Fernández, se reunió el lunes con los primeros ediles de Lusa, Mioño y Santullán para tratar la cuestión.

Con condiciones

A pesar de que Fernández mantiene que las «trabas» puestas por los responsables de las Juntas Vecinales de Mioño y Santullán han impedido que el problema se solventara antes, las partes alcanzaron un acuerdo no exento de condiciones. Por ejemplo, el Consistorio deberá solicitar informes sanitarios periódicos, mantener la red en perfecto estado y colocar un contador para diferenciar el consumo de Lusa del de Mioño. «No queremos que se desabastezca nuestro pueblo», argumentó Echevarría. En cualquier caso, hoy se dará a conocer el resultado de la primera analítica tras el empalme para comprobar su correcto funcionamiento.

Sea como fuere, entre los habitantes de la pedanía más pequeña de Castro se da un fenómeno curioso. «Gusta tener agua potable, claro, pero nos hemos adaptado y la verdad es que la gente no se queja. Muchos vecinos se han acostumbrado a beber sólo de botella y los mayores del lugar dicen que el agua es buena y se la beben», admitió el primer edil de Lusa. «Al agua no le pasa nada. Yo la consumo y la uso para todo y mira, en la fuente del pueblo no hay ningún cartel que advierta que no es potable. En vez de conectarnos a Mioño deberían ponernos una depuradora y ya está», proponía Constantino Villanueva, 'Tinín', un hombre de avanzada edad que lleva reside en el pueblo «de toda la vida».
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