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Las lluvias provocan un derrumbe en los desmontes del último tramo del corredor del Cadagua
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Las lluvias provocan un derrumbe en los desmontes del último tramo del corredor del Cadagua
CORTADO. El desprendimiento, que puede observarse al fondo de la imagen, anuló parte del acceso utilizado por la maquinaria de la obra. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ
Las fuertes lluvias de los últimos días no son el mejor aliado para las complicadas obras del corredor del Cadagua. El aguacero caído a lo largo de la madrugada de ayer provocó un derrumbe en los desmontes que se llevan a cabo para construir el último tramo de la autovía, que enlazará Arbuio con Sodupe. El desprendimiento, que arrastró alrededor de 30.000 metros cúbicos de tierras, no causó daños personales, pero obligó a «paralizar las labores de excavación» en la zona afectada, según anunció la Unión Temporal de Empresas (UTE) Nocedal, encargada de los trabajos proyectados por la Diputación. En principio, el deslizamiento apenas retrasará la apertura del ramal, prevista para el próximo mes de septiembre.

La autovía del Cadagua, que conectará Bilbao con Balmaseda en un cuarto de hora, dio uno de sus pasos de mayor envergadura en marzo con la inauguración de la variante de Alonsotegi. Este tramo, el más complicado de la monumental obra, enlaza Castrejana con Arbuio. Antes ya se habían abierto el ramal que une Güeñes con Zalla, y el que empalma este municipio con Balmaseda. En septiembre se esperan culminar los trabajos al completarse el segmento restante entre Arbuio y Sodupe a través de la llamada variante de Zaramillo, precisamente el área que ayer registró el corrimiento.

Pese a la magnitud del deslizamiento de tierras, la UTE encargada de las obras remarcó que no se produjo «ningún tipo de daño personal». Cercana a la zona discurre un túnel por el que se desvía el agua, y que tampoco se vio afectado. La constructora, sin embargo, permanece atenta a posibles incidencias en la zona. «Ha estado y continuará estando vigilada y controlada en todo momento», señalaron fuentes de la compañía.

Desde la BI-636, que circula paralela a la futura variante de Zaramillo, se podía apreciar ayer el importante desprendimiento. Parte de la ladera de la montaña había caído a primera hora de la mañana cortando uno de los caminos utilizados por los camiones y las excavadoras. Una zona en la que ya se habían tomado medidas de seguridad con la colocación de bulones para fijar el terreno, pero que también vencieron ante la fuerza del corrimiento.

Técnicos forales

«Los movimientos empezaron a las ocho de la mañana, pero la mayor parte se vino abajo poco después de las nueve», explicaban los trabajadores de la zona, sorprendidos por el suceso. Ahora hay que retirar la tierra caída, lo que podría ocasionar «un pequeño retraso» en el plan de obra, según admitió la UTE Nocedal.

En la mañana de ayer, expertos de la sociedad foral Interbiak y de la compañía encargada de la obra se desplazaron hasta la zona para elaborar un informe geotécnico. Este estudio determinará «el alcance real del corrimiento, así como el procedimiento adecuado para retirar las tierra movilizadas», puntualizó poco después la firma constructora.
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