La plaza que disfrutamos, e inauguraron César Girón, Ordóñez y Rafael Chacarte, otra vez se ha visto amenazada con la lluvia incontrolable. Se ha quedado en unos sustos breves de llovizna. El público fiel creo que está pidiendo a gritos un alivio o un seguro mínimo de comodidad. Lo del 'sol y moscas' suele ser uno de tantos tópicos de barbería que propalan los que ni van a sol ni han padecido las moscas. En ese cartel hubo una novillada que torearon Antonio León, riojano, Ramón Sánchez y El Califa, vizcaíno.
Los tres espadas de esta tarde no ponen banderillas. El Juli las colocaba hasta hace cuatro años y después de tanto tiempo todavía se las piden en algunas plazas. No en Bilbao y es buena señal. Uno no sabe si son espectadores nuevos o taurinos de regusto que recuerdan los 'buenos' pasajes julianos con los garapullos.
Ayer destacaron clavando los de la cuadrilla de Eduardo Gallo: El salmantino Domingo Siro y el alicantino Álvaro Oliver. Ninguno de los dos fue torero destacado cuando fueron novilleros. Domingo, que formó en la cuadrilla de Niño de La Capea, estuvo con muchos toreros salmantinos, posteriormente con Capea, hijo, y ahora con el paisano Gallo. Al tercero de la tarde le arreó dos pares superiores. En el segundo, teniendo que esperar sereno al 'jandilla', colocó arriba y salió de la cara airoso y satisfecho. Con chulería. Con la que hay que tener cuando se hacen las suertes bien. El público le ovacionó con fuerza y saludó montera en mano, lo mismo que su compañero en el sexto de la tarde. Fueron los momentos destacados de los toreros de plata, pero quiero añadir la actuación del valenciano Domingo Navarro, que puso los segundos pares a los dos toros del galo Bautista con sentido de las distancias, brevedad y colocación. Ya ha llamado la atención por su buen hacer en otra tarde de esta feria.
En esos toros escucharon palmas César Fernández, que puso las cuatro, y Christian Gotilla 'Romero', que también cumplió profesionalmente.
El Juli lleva en su cuadrilla dos importantes subalternos y buenos en banderillas y con la 'manta'. Son Alejandro Escobar y, especialmente, José Antonio Carretero. El primero puso las suyas bien, a secas, y Carretero estuvo muy normal para lo que nos tiene acostumbrados.
En el gremio de picadores fue ovacionado en el tercer toro Jacq Mounnier por poner la puya arriba sin abusar en la primera entrada y medir la ración en la otra.
La Banda Municipal de Bilbao tampoco pudo ofrecer todo lo preparado pero, como siempre, los profesores de Sanz-Espert anduvieron armónicos, acompasados y con gusto. Se notó a veces el acompañamiento del buen silbador Juan Miguel, que a este paso pronto dará un concierto de solista ¿Qué oreja y que fuelle!










