
-¿Algún día logrará despojarse del sello de 'torero regional'?
-¿De verdad cree que soy un torero regional? ¿Con label! ¿Pero si en mi tierra únicamente me anuncian en Bilbao, San Sebastián y Orduña! ¿Si no he pisado las plazas de toros de Vitoria y Azpeitia! Por no hablar de Tolosa: el pasado año entré en su feria por la puerta de la sustitución y, pese a resolver la papeleta con éxito frente a un lote áspero y complicado de Isaías y Tulio Vázquez, este año no han contado conmigo. Si, por lo menos, el sello de regional me supusiera entrar en las ferias de mi tierra, pues lo que quieran. Dejémoslo en que soy un torero vasco del siglo XXI que intenta abrirse paso en el toreo. Y punto.
-También huye del estereotipo de 'torero de hierro' , pero no deja de ser anunciado frente a encierros de las ganaderías duras.
-Yo no huyo de nada. Soy torero a secas, desconozco si de hierro o de seda. ¿Le parece poco? La carrera de un torero es de fondo, una maratón, no un esprint. Salvo los elegidos, y nos sobran dedos de una mano, nadie llega y besa el santo. Vivo mi segunda temporada de matador, tengamos paciencia.
-Dicen que el toro es justo y pone a cada cual en su sitio. ¿Está donde está porque ése es su lugar?
-Estoy donde estoy por méritos propios. En el presente, es mi sitio. Aquí, con los pies bien asentados. No sería inteligente dar pasos en falso o correr para más tarde tener que retroceder. Todo llegará.
-En 2007 rondará los 30 festejos, ¿no se quejará por falta de ritmo?
-No me quejo. No sirvo para patalear. No va con mi carácter. Lo que tenga que decir, lo diré en el ruedo, frente al toro. Treinta festejos son una buena cifra para tratarse de mi segunda temporada. ¿La mayoría de mis compañeros se darían con un canto en los dientes! El pasado año alcancé los 18 festejos, esta temporada torearé sobre 30 y en 2008 espero alcanzar los 50. Y entrar en grandes abonos, ¿por qué no?
-¿El manejo de los aceros continúa siendo su talón de Aquiles?
-¿La espada! ¿Por algo lo llaman suerte suprema! Continúo pinchando toros, lógico, soy humano, pero ya le he encontrado el sitio. Con sacrificio, fe y constancia he logrado alcanzar una tónica regular...
-En la primera mitad de temporada ha lidiado cuatro corridas en Francia. ¿Qué balance realiza?
-Ha habido de todo, como en botica. Francia es distinta. La actitud del público, el toro, el desarrollo de la lidia... No digo ni mejor ni peor, simplemente distinta. Mis dos primeras tardes en Vergeze y Vic-Fezensac anduve descentrado. Para qué darme coba si lo vio todo el mundo. Sin embargo, las tardes de La Brede y Ceret cuajé toros importantes. Logré quitarme la espina.
-Después de Vic-Fezensac la Casa Chopera no ha vuelto a contar con usted. ¿Lo considera lógico?
-Ni lógico ni ilógico. Sus razones tendrán. Seamos fríos. Cierto es que no aproveché la oportunidad, que estuve muy mal. Pero que conste que tampoco la corrida fue buena. Si no han querido ponerme, será que no les he interesado.
El 1% del mérito
-Tampoco en Vitoria contaron con usted, ni siquiera para sustituir al local José Miguel Berbetoros. ¿Decepcionado?
-En absoluto. Rotundamente no, porque se veía venir. No contaron con ninguno de los toreros de la tierra, ni siquiera con los alaveses de adopción. ¿Si ni contestaron cuando me ofrecí a través de las páginas de EL CORREO para matar la corrida del Conde de la Corte, cuando todo el mundo se quitaba de en medio! ¿Qué más puedo hacer? De todas formas, en Euskadi, desde mis comienzos como novillero sin caballos y salvo contadas excepciones, decir que soy un torero vasco no ha supuesto más que un obstáculo.
-Previsiblemente, esta tarde se colgará el cartel de 'no hay billetes'. ¿El mérito completo es de Enrique Ponce y El Juli?
-Ja, ja, ja...Completo, completo creo que no. ¿Algo tendré que ver yo! Dejémoslo en que el mérito de ellos es un 99% y el mío, un 1%.
-Desde determinados sectores de la afición bilbaína se criticó su inclusión en cartel tan rematado. ¿De consentido lo justito?
-¿Consentido? ¿Quién, yo? ¿No me tome el pelo! A los desmemoriados sólo les diré que repasen las crónicas del año pasado, ¿ahí están las hemerotecas! Y después, si quieren, les enseño el costurón que llevo en mis carnes. Sin falsas modestias, aun a riesgo de que me tachen de insolente, de altanero, de lo que ellos quieran, creo que las pasadas Corridas Generales me gané el derecho.
-¿Ir a su aire le granjea opositores?
-Tantos como admiradores. Tan importantes son unos como otros.
-¿En Bilbao sólo cabe el triunfo?
-No es la final de la Champions pero casi. El toreo se parece más a una liga. Todos queremos ganar al Madrid, o al Barcelona, pero una victoria son tres puntos, da igual que sea frente al último o frente al líder. Parece que mucha gente esté interesada en que esta tarde me juegue a una carta el ser o no ser en el toreo. Y no. Que necesito un triunfo es indudable. Soy consciente de que me van a castigar si esta temporada -no digo esta tarde- no pasa algo gordo de verdad. Pero así está el toreo. Fíjese cómo será que en Bilbao me quisieron cortar la cabeza por un tentadero... ¿imagínese si no pasa nada esta tarde!
-Avanzada la temporada, confeccionados los abonos, ¿de qué le serviría un triunfo en Vista Alegre?
-¿Un triunfo en Bilbao? ¿De todo! Vista Alegre tiene las llaves de todas las plazas. La cerradura de su puerta grande es universal.
-Un destacado miembro de la Comisión Taurina prometió a su apoderado dos corridas en Bilbao durante la presente campaña. Sin embargo, está anunciado una sola tarde. ¿Decepcionado?
-El más indicado para responder sería mi apoderado, Néstor García. Sucede que las palabras se las lleva el aire. Donde dije digo, digo Diego, o algo así. En cualquier caso, toreé el festival del Club Taurino y estoy muy bien colocado en feria.
-Salvando las distancias, ¿cuál ha sido la mentira más gorda que le han contado en el planeta del toro?
-Que el toreo es grandeza. Lo será para los toreros que encabezan el escalafón, para los compañeros que, sin haber comenzado la temporada, tienen firmadas 70 corridas. Para aquellos a quienes no hace mella una tarde mala, o dos, o tres. Puede que para ellos sea grandeza, pero para el resto es un calvario. Voluntario, porque nadie me apunta con una pistola a la cabeza, pero duro. De todas formas, lo importante es cómo acabará la película. Estoy convencido de que mi final será feliz.
-¿No le da demasiadas vueltas a la cabeza?
-Soy el único responsable de mis actos. Y de mis palabras. A quien le piden explicaciones de mis actuaciones y declaraciones es a mí. Por eso es necesario darle vueltas a la cabeza. Hay que ponerla a cavilar.










