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Política

primer atentado con heridos tras el fin de la tregua
ETA reaparece en Durango con una furgoneta bomba con más de 80 kilos de explosivos
24.08.07 - 08:02 -

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Imágenes del atentado. /Vídeo de Atlas
Dos agentes de la Guardia Civil han resultado heridos de carácter leve esta pasada madrugada tras la explosión de un potente coche bomba en la Casa Cuartel de la localidad vizcaína de Durango. El atentado ocasionó, además, importantes daños materiales en el edificio oficial y en un bloque de viviendas situado en las cercanías. Más de trescientas personas, según datos municipales, sufrieron daños en sus propiedades.
Desde que el pasado día 5 de junio ETA anunciara el fin oficial de la tregua, la banda terrorista había logrado hacer estallar dos bombas de escasa potencia en el recorrido del Tour por Navarra, pero había fallado en tres intentos de atentar con coche bomba. Sin embargo, a las 3:30 de la pasada madrugada, al menos dos miembros de ETA consiguieron hacer estallar un vehículo cargado de con entre 80 y 100 kilos de explosivos, al parecer una mezcla de amonal y pentrita, ante la puerta del cuartel de la Guardia Civil.
El cuartel está situado en un lateral de la carretera que une Durango con la localidad de Elorrio. La parte frontal del cuartel, en la calle Urkiaga Torre, tiene un muro de protección paralelo a la carretera delante, del cual habían sido estacionados cuatro vehículos de la Guardia Civil modelo Nissan Patrol, blindados. Los coches oficiales se encontraban aparcados en batería en un espacio situado entre el muro y la carretera. Los agentes que se encontraban de vigilancia vieron cómo una furgoneta Citroen C-15 realizaba maniobras de estacionamiento junto a los coches oficiales. El conductor del vehículo maniobró para situar la furgoneta con su parte posterior orientada hacia el cuartel y dio marcha atrás para acercarla hacia la instalación policial. El director de la Guardia Civil y la Policía, Joan Mesquida, atribuyó esta maniobra al propósito de "una mayor eficacia de la onda expansiva".
Uno de los guardias, que controlaba a través de las cámaras de vigilancia los alrededores del cuartel, observó la maniobra del coche y vio salir a un individuo encapuchado que se dirigió corriendo hacia otro turismo, un Seat Ibiza con matrícula portuguesa, en la que le esperaba un cómplice y con el que ambos se dieron inmediatamente a la fuga, sin dar tiempo a reaccionar a los agentes. El guardia civil puso en marcha entonces un sistema de inhibición de ondas de radio para evitar que, en caso de tratarse de un coche bomba, pudiera ser activado con un telemando. Sin embargo, menos de un minuto después de que fuera visto el encapuchado, se registró una potente explosión.

Heridos y daños
Dos de los agentes que estaban de servicio, F.R., de 30 años, y C.E.Q., de 37, resultaron con heridas. El primero presentaba cortes en el muslo, el cuello y la espalda y el segundo cortes en la mano. Ambos fueron trasladados de inmediato al Hospital de Galdácano, donde fueron curados de sus lesiones y donde permanecieron en observación hasta media mañana, en que fueron dados de alta y pudieron volver a su domicilio.
Un empleado municipal del servicio de limpieza se encontraba trabajando en las inmediaciones y se llevó un gran susto, aunque resultó ileso y no fue alcanzado ni por la onda expansiva, ni por los cascotes y restos de vehículos diseminados por el barrio de San Fausto.
La onda expansiva se dirigió hacia una esquina de la parte frontal del acuartelamiento, derribó parcialmente la tapia de protección y alcanzó de lleno a uno de los blindados, que quedó destruido por completo. Otros dos Nissan sufrieron importantes destrozos y dos más registraron desperfectos relevantes así como una decena de vehículos particulares. Los restos del coche bomba salieron despedidos sin alcanzar a nadie. Precisamente, la presencia de los Nissan Patrol con sus blindajes contribuyó a frenar los efectos de la onda expansiva, evitando que diera de lleno en los edificios. Pese a ello, la potencia de la bomba provocó también destrozos en las dieciséis viviendas del acuartelamiento y ocasionó importantes daños en la parte de los garajes del instituto armado.
También ocasionó importantes daños en los bloques de pisos civiles situados en las cercanías. Los cristales y las persianas destrozados, marcos de puertas y ventanas desencajados y diversos destrozos interiores reflejaban el alcance que había tenido la onda que causó daños en viviendas, turismos y negocios situados en un radio de doscientos metros. Incluso, un taller mecánico situado a unos 500 metros de distancia sufrió diversas roturas a causa de la explosión. En algunos casos, los cristales rotos cayeron sobre las camas de los inquilinos, sin que nadie resultara herido.

Testimonios
Numerosos vecinos vieron su sueño interrumpido abruptamente y se asomaron a las ventanas o bajaron a la calle para ver lo que había ocurrido. Poco después relataban ante los informadores como habían vivido los primeros minutos tras el atentado: "Se ha oído una explosión fuerte y nos hemos levantado. Todas las ventanas estaban rotas, sin cristales., hemos salido y se veían llamas donde el cuartel, que tenemos enfrente", indicaba uno de los vecinos. Los testimonios eran parecidos en casi todos los casos: "Hemos sentido una explosión que casi nos tira de la cama. Yo he salido en bata porque ya nos imaginábamos que habían puesto una bomba en el cuartel de la Guardia Civil".
"Hemos bajado a la calle tras oír la explosión y nos hemos encontrado con la puerta de nuestro portal que está reventada. Todas las persianas están rotas, las ventanas rotas, coches rotos... ese es el panorama que se ve", afirmaba otro inquilino de las casas de Urkiaga Torre con resignación, mientras otro añadía que "nos dimos cuenta de que había sido una bomba y, además, cerca porque casi nos ha levantado de la cama". "Una intensa explosión y fuerte olor a pólvora". El delegado del Gobierno en Euskadi, Paulino Luesma, y el director general de la Policía y la Guardia Civil, Joan Mesquida, pudieron comprobar a media mañana los daños ocasionados en la Casa Cuartel y en las viviendas de las inmediaciones, cuando acudieron a inspeccionar el lugar del atentado y a reunirse con los agentes. Mandos del instituto armado explicaron a los dos responsables políticos los pormenores del acto terrorista.
Huída hacia Amorebieta
Agentes de la Guardia Civil, la Policía Autónoma vasca y la Policía Municipal establecieron un cordón de seguridad, mientras se inspeccionaba los restos de los vehículos para recoger muestras que permitieran determinar las características de la bomba y del explosivo utilizado. Los autores del atentado habían introducido la potente bomba en una furgoneta que había sido robada en la localidad vizcaína de Gatika y a la que se habían colocado placas de matrícula correspondientes a San Sebastián. La furgoneta era una Citroen C-15 cuyo propietario la tenía estacionada en el municipio de Gatika con un cartel de "Se vende" por si alguien estaba interesado en comprarla. Se desconoce exactamente cuando fue sustraida, ya que su titular no se había percatado de la desaparición del vehículo, aunque se sospecha que el robo pudo haberse cometido hace un par de días.
El segundo vehículo, utilizado para la fuga, es un Seat Ibiza con matrícula de Portugal con el que dos miembros de ETA recorrieron los doce kilómetros que separan Durango de Amorebieta. En este lugar dejaron estacionado el vehículo en la campa de Jaureguiberri, un aparcamiento alejado de las viviendas, con un artefacto incendiario en su interior que se activó a las 4:30 horas, unos sesenta minutos después de que hubiera hecho explosión el coche bomba. La explosión despertó a algunos vecinos que vieron el vehículo en llamas y dieron aviso a Ertzaintza. La destrucción del coche de la fuga mediante un artefacto incendiario es una práctica habitual de la organización terrorista para eliminar las huellas que pudieran quedar en el turismo.
Las investigaciones realizadas han permitido determinar que el Seat Ibiza había sido alquilado hace algunos meses en Lisboa y luego no había sido devuelto, por lo que la empresa propietaria había denunciado su sustracción. Lo que ha sorprendido a los investigadores es que, a pesar de estar sustraido hace tiempo, el vehículo seguía llevando las matrículas originales.

Posible piso franco
Las circunstancias de los robos de los dos turismos lleva a los agentes del instituto armado a sostener que el atentado pone de relieve la existencia de infraestructura de ETA en Vizcaya. Se cree que tras abandonar el segundo coche en Amorebieta, los terroristas huyeron en un turismo diferente hasta algún piso franco.
La segunda línea de investigación abierta pone su foco en Portugal por la procedencia del Seat Ibiza. Se trata de la segunda pista que lleva al país vecino en apenas dos meses, después de que el 21 de junio se encontrara en Ayamonte (Huelva) otro vehículo, un Ford Focus, que había sido alquilado dos días antes en Lisboa. En el vehículo, que fue abandonado por miembros de ETA ante la presencia de un control policial, se encontraron 130 kilos de explosivo que los terroristas transportaban hacia Portugal, donde se cree que se habían instalado para pasar desde allá a España a cometer atentados.
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