
Henri Parot, miembro de ETA, declara como testigo en un juicio. /Archivo
Los autores del atentado perpetrado durante la pasada noche contra la Casa Cuartel de Durango han utilizado un procedimiento similar al empleado en los años ochenta en dos ocasiones por el 'comando Argala', encabezado por Henri Parot . Se trata de un tipo de atentado muy poco empleado por ETA debido al alto riesgo que corren los terroristas.
El 'modus operandi' de Durango es similar al empleado en los atentados que cometió Henri Parot contra la Casa Cuartel de Zaragoza, en diciembre de 1987, y contra la Dirección General de la Guardia Civil, en noviembre del año siguiente. En los tres casos un terrorista aparcaba el vehículo bomba cerca del cuartel de la Guardia Civil, a la vista de los vigilantes, y se daba a la fuga en un segundo vehículo conducido por un cómplice que le seguía a corta distancia. Instantes después, antes de que pudieran reaccionar los agentes de seguridad, se producía una potente explosión. En Durango los especialistas de la Guardia Civil están investigando cuál ha sido el procedimiento empleado para hacer estallar el explosivo que había dentro de la furgoneta C-15.
El material explosivo podría ser amonal con algunas cantidades de pentrita para que actuara como reforzador, según las primeras impresiones de los técnicos. Se desconoce, sin embargo, cuál fue el sistema de iniciación empleado. El propio director general del Instituto Armado apuntó las tres hipótesis sobre las que se trabaja: "No sabemos si han utilizado temporizador, un cordón mecha o algún tipo de mando a distancia".
Al inspeccionar la zona del atentado los agentes encontraron restos de lo que parece ser un temporizador, según indicaron fuentes de la investigación. Sin embargo, se tienen dudas de que éste haya podido ser el sistema de iniciación del explosivo. Según el testimonio de uno de los guardias civiles de vigilancia, desde que vio al encapuchado apearse del vehículo y darse a la fuga hasta que se produjo la explosión transcurrió menos de un minuto. Los temporizadores utilizados por ETA, al parecer, ofrecen problemas para una activación en tan breve espacio de tiempo.
La seguna hipótesis que se está estudiando es que la activación fuera provocada por los terroristas mediante un mando a distancia mientras se daban a la fuga. El guardia de vigilancia ha indicado a sus superiores que cuando vio al sospechoso puso en marcha el sistema de inhibición de ondas para evitar que pudiera operar con un telemando. No se sabe si es que el sistema no se activó a tiempo o los terroristas provocaron la explosión antes de que el agente conectara sus equipos de interferencia, en el caso de que se hubiera empleado un telemando.
La tercera de las opciones que se consideran es que la bomba fuera activada mediante un sistema pirotécnico que no requiere ni un temporizador ni se ve afectado por los mecanismos inhibidores de ondas. Este es el procedimiento empleado por Henri Parot en los dos atentados cometidos de forma similar al de Durango.
El primer atentado de estas características perpetrado por el "comando Argala", integrado por ciudadanos franceses y encabezado por Parot , el 11 de diciembre de 1987 junto a la Comandancia de la Guardia Civil de Zaragoza. Parot y otros dos miembros de ETA montaron una bomba compuesta por unos 250 kilos de explosivo amonal repartidos en tres botellas de acero que introdujeron en un Renault 18. Para activar la bomba confeccionaron un sistema de iniciación pirotécnico similar al de las granadas de mano: al tirar de una anilla se activaba un percutor que actuaba sobre un fulminante con el que se prendían tres trozos de mecha que, finalmente, provocaban la explosión. El tiempo que transcurrió desde que se tiraba de la anilla hasta que tenía lugar la explosión fue de un minuto y quince segundos.
Dos de los miembros del "comando Argala", uno de ellos el propio Parot , condujeron el coche bomba hasta la Comandancia de la Guardia Civil, lo estacionaron y lo activaron y a continuación se subieron en un segundo coche, un Peugeot 205, que circulaba detrás de ellos conducido por un cómplice, para darse a la fuga. Poco después, antes de que los vigilantes pudieran reaccionar, se produjo la explosión que costó la vida a tres guardias civiles y ocho familiares de agentes, cinco de ellos niños.
El 22 de noviembre de 1988, Parot y sus cómplices perpetraron un atentado similar contra la Dirección General de la Guardia Civil en Madrid. En esta ocasión utilizaron un coche bomba cargado de 500 kilos de explosivo, repartido también en cuatro botellas de acero para que hicieran el efecto de un cañón. El sistema de iniciación de la bomba era similar al empleado en Zaragoza, aunque el tiempo de seguridad desde que se activaba el mecanismo hasta que se produjo la explosión fue sólo de 45 segundos.
Parot y otro cómplice estacionaron el coche, activaron la bomba y se subieron a un segundo vehículo que circulaba detrás de ellos con el que se dieron a la fuga. En esta ocasión hubo dos civiles muertos, 45 personas heridas y daños materiales evaluados en casi 900 millones de pesetas.