A pesar del persistente sirimiri. Y de las incalculables incomodidades provocadas por la desapacible Aste Nagusia de 2007. Me refiero a la climatológia. Todos ustedes se merecen un monumento ¿así de grande¿ Cada uno de ustedes. Desde el primero hasta el último de los cerca de 15.000 espectadores que, con su sola asistencia, dieron un auténtico ejemplo de afición. Fueron ustedes quienes otorgaron sentido al denodado esfuerzo de los matadores de toros que encabezaron el paseíllo y sus correspondientes cuadrillas. Incluso a la vida perdida de los seis astados de la ganadería de El Ventorrillo. Poco importa la razón por la que acudieron al coso de Vista Alegre pertrechados de chubasqueros, paraguas y calzado de agua. De verdad, importa un carajo. Lo significativo es que estuvieron presentes. Y lo que ya es el colmo es que sacaran las manos de sus capas o plegaran los paraguas para aplaudir, pedir la música o los trofeos. Admirable. Todos ustedes son un ejemplo de afición por la Fiesta de los toros. La afición de Bilbao. Con mayúsculas.










