
La Asociación de Ayuda en Carretera centró sus críticas en aquellos puntos que, a su juicio, presentan más «irregularidades. Para empezar, censuró la «insuficiencia lumínica» del túnel de Malmasín en dirección a Bilbao. Pero, sobre todo, llamó la atención sobre las «numerosas contradicciones» que se registran en la señalización de esa zona. «En la A-8, sobre la N-634, en dirección Amorebieta, hay dos carteles verticales que limitan la velocidad a 80 kilómetros por hora. Pero luego hay otra que, saliendo de Erletxes, establece el límite en 120. Estas indicaciones hacen que el conductor se acostumbre a que las señales no correspondan con la realidad, y así pierden su fuerza moral», explica su presidente y fundador, Juan Antonio Usparitza.
En esta misma línea, la DYA también alertó sobre la «desaparición» de la gran mayoría de los puntos kilométricos de la carretera que comunica Forua y Mundaka. «Sólo está el número 43, casi llegando a Busturia, y eso, además de producir cierta desorientación, impide que un conductor pueda indicar su localización en caso de accidente», apuntó Usparitza.
El siguiente punto problemático se encuentra en el final de Sukarrieta, en la «curva Ramona», donde «no se pueden cruzar dos vehículos de tercera categoría y donde los coches, si se cruzan con algún camión, tienen que ceder el paso. Es un caso único en la red provincial», subrayó el presidente de la DYA.










