En la calle Zugastinovia, en el barrio de Amezola, y deseando llegar a Deusto se encontraba Ricardo Puig. «Llevo 45 minutos dando vueltas por la zona y todavía no he visto un bus», confesaba este valenciano desplazado hasta Bilbao para pasar la Semana Grande y «cansado de gastar en taxis».
Quien ayer estaba satisfecha con el servicio era Marieta, que cogió el autobús en Autonomía. Ella sabía cuánto tiempo tenía que esperar gracias a la pantalla informativa que hay en esta parada, aunque «a veces no funciona». «Queda un minuto», se alegraba. Y no era para menos, ya que anteayer, «de noche y lloviendo», esperó «45 minutos» en la Gran Vía. «Fue una faena», recordaba. Lara Fernández y Maialen Hernández utilizan el autobús a diario, aunque ayer optaron por el metro para ir a Arangoiti y Erandio, respectivamente. «Estos días, más de una vez hemos tenido que esperar media hora», se quejaban.










