
Las vitrinas del centro exhiben con orgullo los 'trofeos' que sus alumnos cosechan en estas competiciones. El último curso ha sido prolífico en lo que al palmarés del centro se refiere. Sus alumnos han quedado segundos en la Olimpiada Matemáticas vasca, se han hecho con el premio del concurso de redacción Ramón Rubial y con el 'oro' en el certamen literario internacional del colegio catalán St. Paul School. También tienen galardones del concurso de robótica que organiza la Universidad de Deusto -en el que los bachilleres se midieron con universitarios- y de varios certámenes relacionados con el medio ambiente. Hasta se han hecho con el primer y el segundo premio en el concurso de postales del Ayuntamiento de Sondika.
«Es un importante estímulo para los chavales, los premios proporcionan confianza y autoestima y, a la vez, ven las metas más cercanas y posibles. Sin olvidar que supone un ejercicio de aplicación real de sus conocimientos», explica el director del centro, Miguel Ángel Morán. Dos de las docentes que se encargan de animar y preparar a los alumnos para participar en estas pruebas asienten. «Ya es todo un premio que lleguen a concursar. Además, se nota que mejora su rendimiento académico y motivación», coinciden Ibone Ruiz y Marisol Tercilla, profesoras de Matemáticas y Lenguaje, respectivamente.
Pablo Sanzo es uno de los estudiantes que ha colocado al colegio Vizcaya a la cabeza en los concursos. Este bilbaíno de 14 años ha logrado la segunda plaza en las olimpiadas matemáticas que se organizan entre los centros de ESO del País Vasco. La prueba: un ejercicio de cálculo y unos problemas. Le han enseñado que el esfuerzo tiene recompensa. La suya: un viaje para estudiar idiomas en Gran Bretaña.
«¿Superdotado yo?»
A Pablo no sólo se le dan bien los números, también se defiende con las letras. Quedó tercero en el concurso de redacción Berdintasuna y cuarto en el certamen de Coca-Cola. «¿Que si hace falta ser superdotado para participar? No me considero así. Todo depende del día que tengas, puede salirte bien o ser un desastre. Lo importante es ir tranquilo y preparado para que si no ganas no se te caiga el mundo encima», dice el alumno de 2º de la ESO.
De cómo controlar los nervios saben Iñaki Amorrortu, Jon del Bosque, Marina Saiz, María Sastre y Guillermo Alonso. Ellos han disputado este año alguna competición. «Al final, como dice el refrán, lo importante es participar. Ver de lo que eres capaz y disfrutar de ese día. Es algo que engancha y, si ganas una vez, estás deseando volver a concursar», advierten.










