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EL CID MATADOR
«Con los victorinos va a pasar algo importante, seguro»
El diestro espera con «vibraciones inmejorables» su cita con seis toros de la difícil ganadería: «Ojalá me embistan todos. Lo que no quiero ver ni en pintura son las alimañas»
25.08.07 -
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«Con los victorinos va a pasar algo importante, seguro»
EL GESTO. El Cid se cala la montera antes de salir al ruedo. / AP
El término 'encerrona' es poco afortunado, inexacto, por mucho que lo contemple el diccionario taurino. Esta tarde Manuel Jesús, El Cid, lidiará en solitario seis astados de la ganadería de Victorino Martín por voluntad propia. Así que no hay lugar a encerrona. En todo caso se trata de un gesto torero y El Cid sabe dónde se mete. Conoce mejor que nadie a los 'albaserradas' de Victorino Martín y asume el compromiso sin histriónicos ademanes, consciente de que éste es el lugar, Vista Alegre, y el día, 25 de agosto de 2007. ¿Pasará el festejo a la historia de la tauromaquia? Desde luego, la apuesta lo merece.

-¿A lo largo de la temporada ha tenido presente el compromiso de hoy

-Y tan presente. ¿Como para olvidarse! Es la tarde más importante y ya la tengo encima. Por fortuna he toreado todos los días de agosto, no he parado, con lo que la fecha ha llegado casi sin pensarlo. El trajín me ha ayudado a sobrellevarlo. ¿Tengo muchas ganas de que se abra la puerta de chiqueros!

-¿Siente el peso de la responsabilidad?

-Lo siento, lo siento. Cada vez que me anuncio con Victorino, la expectación es máxima. El revuelo que se ha armado alrededor de este festejo es muy ilusionante y la responsabilidad será absoluta. Pero tengo muy buenos presentimientos. Algo importante va a pasar, seguro.

-¿Quién le manda meterse en líos?

-Ja, ja, no se crea que no lo he pensado. Desde que se fraguó la idea, no le quiero ni contar la cantidad de veces que me he preguntado qué necesidad tenía. Sin embargo, conforme se acercaba la fecha, más me he alegrado de mi decisión. Me juego mucho, soy consciente, pero es el momento idóneo.

-¿Le preocupa el desconcertante comportamiento de la camada de victorinos de 2007?

-Es la tónica de siempre de la ganadería. El comportamiento del toro de Victorino, inclusive del bueno, siempre es desconcertante. Son cambiantes, a lo largo de la lidia varían continuamente la conducta. Bien es cierto que la ganadería no logra la regularidad de antaño: tan pronto le salen dos toros buenos en un encierro como no termina de romper una corrida completa. Pero no olvidemos que está donde está por méritos propios. La afición le exige tanto por el gran número de toros bravos lidiados en sus más de 40 años de historia. Son toros de una gran exigencia.

-A la vista de la irregular temporada de los Albaserradas del ganadero de Galapagar. ¿Victorino Martín es quien más se juega esta tarde?

-Yo sé que es una tarde importantísima para mí. Puede ser cierto que a Victorino no le rueden las cosas como en anteriores campañas, pero yo diría que ambos nos la jugamos al 50%. Es una apuesta trascendental tanto para mí como para él. Nos van a exigir una barbaridad. De todas formas, el ganadero sabe muy bien el tipo de corrida que debe llevar a Bilbao.

-Aun sabiendo lo celoso que es Victorino con los encierros seleccionados, ¿conoce los toros reseñados?

-No, lo hemos dejado en sus manos. Tengo plena confianza en Victorino y en sus toros. Ni yo ni mis apoderados le hemos dicho nada, él ha escogido con libertad absoluta. Victorino tiene la ganadería en su mano, muy controlada, y sabe mejor que nadie los toros que tiene.

-En esta temporada ha lidiadovictorinos en Sevilla y Madrid. Bilbao completa su terna de 2007. ¿Los gestos hay que medirlos?

-Sin ninguna duda. La distancia entre lo extraordinario y lo habitual es mínima. A los toros de Victorino hay que matarlos en las plazas de máxima responsabilidad, en los cosos que dan y quitan. Para mí, las tres plazas más importantes del toreo son, por orden cronológico: la Maestranza de Sevilla, Las Ventas de Madrid y Vista Alegre. Marcan mi temporada.

Sin voz

-Está destacando por su notable manejo del capote. ¿Prevé que los victorinos le permitan prodigarse con la capa?

-Ya sabe que no. No lo creo. El toro de Victorino es muy complicado de torear con el capote, se queda en los vuelos. Frente a este tipo de ganaderías, el capote es un medio para enseñar a embestir al toro, para ir rompiéndolo hacia delante. A la mínima oportunidad que ofrezca uno, lo cuajaré con el capote.

-¿Al toro de Victorino también es recomendable torearle con la voz?

-No mucho. Ante el toro de Victorino hay que estar muy templado con todo: con los toques de los engaños, a la hora de soltar las embestidas, al moverte en la cara, hasta con la voz. Se asusta con facilidad. Además, como te pongas bruto con ellos es muy fácil violentarlos. Hay que hacerlo todo muy suave y muchas veces sin voz, en silencio. Hay que tocarlos levemente con la panza de la muleta, esperarlos y tirar de ellos.

-Antes de su encerrona venteña, Morante de la Puebla declaró no anhelar que le embistieran los seis toros por temor a desfondarse.

-Yo quiero que me embistan los seis. ¿Y por los dos pitones, ja, ja...! Lo que no quiero ver ni en pintura son las alimañas.

-Después de triunfar en Pamplona, ¿Bilbao es su única asignatura profesional pendiente?

-Sí... Pero ya le decía anteriormente que tengo unas vibraciones inmejorables.

-¿Le obsesiona salir a hombros?

-No, ni mucho menos. Sería bonito, pero nunca me ha obsesionado salir por la puerta grande de ninguna plaza. Lo que me obsesiona es cuajar los toros buenos que me salen. Ahí es donde duele. Igual por eso he pinchado tantos toros, puede que no hiciera el suficiente hincapié en lograr las orejas. Lo importante es que no se me vaya el toro sin pegarle treinta muletazos de verdad. Por eso, cuando cogía la espada, los aficionados decían «a ver cuántas veces pincha», ja, ja... Afortunadamente, estoy atravesando una gran racha con la espada.

-2005 fue el 'boom' de El Cid, 2006 la consolidación, ¿y 2007?

-La regularidad. Un día sí y otro también. Estoy en el punto álgido de mi carrera, cuajando toros importantes casi todos los días. Incluidos toros complicados, a base de sobarlos y buscarles las vueltas les estoy cortando las orejas. La regularidad es lo que te hace ser figura del toreo. De nada vale cortar una tarde cuatro orejas y luego tirarte diez días sin ver un trofeo. Lo importante es puntuar todos los días.

-¿Qué manía con las orejas!

-Tiene razón. El caso es que, si te tiras tres días seguidos sin cortar orejas, parece que no existes, casi desapareces del escalafón. Es desmesurado el valor que les concedemos: se pierde el fondo del toreo.

-Su intempestiva relación con la crítica atraviesa una época de buen rollito. ¿Se siente reconocido?

-No me puedo quejar. El año pasado, muchas veces se me valoró sin tener en cuenta el toro que había delante. Por si las moscas, sigo sin leer crónicas.

-Tras sus peliagudos comienzos remontó el vuelo. Esta tarde protagoniza la tarde clave de las Corridas Generales. ¿Se considera un ejemplo de superación?

-Creo que sí. He salido de nada con muchísimo esfuerzo y esta tarde mato seis toros en Bilbao. Que yo sepa, es un hito al alcance de unos pocos, podríamos decir que de los elegidos. Salvo rarísimas excepciones, el toro nos pone en nuestro sitio. El empeño, la afición, el querer ser han sido el fundamento para lograr mis sueños.
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