Lo mismo que realizó El Cid lo hacen otros toreros y ayer arde Vista Alegre ¿Lo que es la publicidad! Pero ocurre que anunciarse con seis de Saltillo, avitorinados, que no son santacolomas por muchas divagaciones que hagan algunos, no lo hacen los que hubieran sido elevados a más altares que El Cid que podría cortarse el añadido y quedarse tranquilo.
En lo que respecta a las cuadrillas marcó la pauta Alcalareño en el cuarto de la tarde. 'Embolado' se llamó el animal y listo y medidor fue hasta la saciedad. El torero de plata, ayer azabache, arriesgó, utilizó la técnica de los grandes rehileteros, uno bueno fue su padre con el mismo apellido, se gusto, subió los nudos de las manos al cielo y creó una hermosa escenografía.
También mereció el premio del monterazo y saludo Chacón en el sexto de la tarde. Pero la ovación se recortó pronto. Puso el torero sevillano dos grandes pares.
En los de aúpa hubo coincidencias curiosas. Toreaban tres de familia y nacidos en la localidad sevillana de Burguillos. José María Expósito, padre, fue el torero a caballo ovacionado en el toro 'Plateresco' que cerraba la histórica tarde. No pudo redondear como quería pero se le vio campería, doma y afición montando y tratando de que el toro le viniera lejos. Citó como en tentadero, dio el pecho del caballo, levantó la vara y fue ovacionado con mucha fuerza. Como a ningún varilarguero hasta ahora.
Su hijo, José María Expósito Sánchez, picó al tercero que fue el que dio la primera oreja a El Cid y que debieron ser dos. No las pidió el público. Un sobrino, Teo Caballero Expósito picó al quinto, el de las dos orejas que consiguió el torero de Salteras, que tenía en el tendido una peña de su pueblo con pancarta.
Ayer hubo dos sobresalientes por si Manuel Jesús hubiera tenido un accidente que le impidiera continuar la lidia. Fueron Saleri y Víctor Manuel Blázquez que no intervinieron para nada. Hubo tres cuadrillas completas, como si se tratara de tres matadores. Una de ellas era la formada por Chacón, El Lili y Luis Blázquez que son la gente de Morante de la Puebla, aparcados en la temporada contra su voluntad. Con ellos picó el segundo, el histórico Aurelio García. La otra cuadrilla estuvo espigada entre toreros subalternos 'libres'. Fueron Jesús Montes, Juan Carlos García, que estuvo fatal en banderillas, y el algecireño Javier Sánchez. Con ellos hubo mozos de espadas y 'ayudas' y chóferes como si de tres matadores se tratara.
Los profesores del maestro Urkizu se quedaron sin aire tocando y fue hermosa la melodía de Lecumberri en el quinto, cuando paseaba las dos orejas que tan toreramente le ha concedido Matías. Porque el público en algunas ocasiones se ha quedado un poco corto. Puede ser porque no vieran la imagen familiar de cuatro o cinco espadas populares, porque los 'guenos aficionaos' no suelen manifestarse o por cosas de similar contexto.
Tarde para el recuerdo y el desafío: ¿A ver quien lo supera! La culpa ha sido, también, de los toros. Según Victorino. ¿Qué ángel!










