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Seis años después
26.08.07 -
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Hasta ayer tarde, el último torero de a pie que había conseguido el visado para salir a hombros por la puerta grande de la plaza de toros de Vista Alegre era Julián López El Juli. Fue durante el sexto festejo de las Corridas Generales de Abono de 2001. Concretamente el jueves 23 de agosto. El Juli, que formó terna junto a Enrique Ponce y Javier Castaño, logró cortarle las dos orejas al quinto toro del encierro de la ganadería de Torrealta. El morlaco se llamaba 'Melonero' y su cabeza luce en el patio de cuadrillas del coso de la calle Martín Agüero.

A buen seguro que recuerdan la cornada que el toro le propinó en la boca al diestro, muy cerca de los terrenos del portón que da a la enfermería del coso bilbaíno. Superada la inicial conmoción, El Juli' volvió bañado en sangre a la cara del astado para redondear un trasteo épico. Tras estoquear al toro de un entregado volapié, el imberbe diestro madrileño recogió los trofeos y se disculpó ante el publico para ponerse en manos de los 'Siete Magníficos', el equipo médico quirúrgico de Vista Alegre.

No pudimos gozar entonces de una puerta grande ganada a sangre, sudor y lágrimas. Ayer sí pudo ser. La anunciada gesta de Manuel Jesús El Cid tuvo un final feliz, la salida a hombros por la puerta grande de Vista Alegre, la única que le quedaba pendiente de las plazas de máxima categoría. A las salidas a hombros de Madrid, Sevilla y Pamplona, ayer tarde unió la de Bilbao. Con ella El Cid se consagra definitivamente. La Historia de la Tauromaquia lo recordará. Y la de Vista Alegre. Nunca hasta ayer, Matías González había sacado los dos pañuelos blancos a la vez. Mucho menos tras un pinchazo. Ole sus cojones. Y nunca había visto a un palco de prensa puesto en pie para rendir honores a un torero con mayúsculas: Manuel Jesús El Cid , 'el cerrajero'.
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