
El toro que rompió plaza galopó suelto, nunca descolgó las embestidas y protestó. Rebrincado y a la defensiva quiso desprenderse del molesto engaño... y del torero. El primer astado del lote de López Chaves se empleó con violencia y sentido. Se desplazó con el único objetivo de arrancarle la cabeza al 'León de Ledesma'. Fue un auténtico satanás. En tercer lugar se lidió un clásico toro 'made in La Zorrera'. Por hechuras y comportamiento. Encastado hasta decir basta, cuidado en el caballo, que todo hay que decirlo, no paró de acometer por el pitón derecho. Sin entrega. Sin llegar a rematar las embestidas. Con transmisión que dicen los cronistas modernos.
Traspasado el ecuador del festejo Juan José Padilla se las vio con un toro reservón. De encastado nada de nada. No regaló ni una sola arrancada. Por último, el toro corrido en quinto lugar, de marcada procedencia Villamarta, se movió. Fue encastado. Con todo, nunca llegó hasta al final. Cuando López Chaves le sacó la muleta por debajo de la pala el toro se inhibió del engaño. Se hizo el sueco. Hay casta ofensiva y casta defensiva. Establezcamos la barrera. No vale todo.










