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Denuncian la caída de cascotes en una calle acordonada desde hace dos años en Muskiz
Los ladrillos se desprendieron de un edificio de pisos protegidos en el que los residentes han detectado numerosas deficiencias
28.08.07 -
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Los vecinos de la calle Errota Zahar, en el polígono San Juan de Muskiz, se llevaron el domingo un buen susto. Varios cascotes de ladrillo y cemento, algunos de hasta cien kilos, se desprendieron a media tarde de la fachada de un edificio que llevaba ya dos años acordonado por la presencia de grietas. Los bloques cayeron directamente al suelo, sin causar daños, aunque cerca de la terraza de una cafetería y junto a una zona de juegos infantiles.

Los hechos ocurrieron poco después de las 19.00 horas, cuando decenas de personas se habían acercado a la degustación para ver por televisión el partido del Athletic. Muchos niños, entretanto, disfrutaban del buen tiempo en plena calle. «Podíamos estar lamentándonos ahora de una tragedia», denuncia el propietario del local, Leopoldo Hernández, indignado con la dejadez de las autoridades. «No es de recibo que en su día vallaran la zona como protección y no hayan tomado medidas desde entonces», critica.

La preocupación ha invadido el barrio, ya que varias hendiduras en la pared amenazan con nuevos desplomes. Como medida urgente, la Policía local aumentó el cordón de seguridad tras el incidente. Un operario municipal retiró ayer los escombros y la brigada de obras derribará entre hoy y mañana las zonas de la fachada más deterioradas. El edificio afectado, construido hace una década, acoge casi un centenar de viviendas de protección oficial distribuidas en seis portales. Desde su inauguración ha generado no pocos quebraderos de cabeza a sus ocupantes. «Las grietas aparecieron pronto y han ido creciendo hasta que en algunas entran ahora dedos enteros», asegura Manu Santín, uno de los residentes.

Batalla legal

Los vecinos, hartos de los desperfectos y temerosos de sus posibles consecuencias, decidieron iniciar una batalla legal para depurar responsabilidades. El fallo judicial les otorgó la razón y designó al Gobierno vasco como responsable de la situación. Las mejoras, sin embargo, aún no han llegado al barrio y los residentes piden la intervención urgente del Consistorio.

El Ayuntamiento, en cualquier caso, no tiene intención de actuar. «Instaremos al Gobierno vasco a que acelere los trabajos, pero la competencia es exclusivamente de ellos», señala el alcalde, Gonzalo Riancho. Pero en el Ejecutivo autónomo rechazan su implicación, porque aseguran que una sentencia delegó la responsabilidad en la promotora, que ayer declinó valorar lo sucedido.
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