
El entrenador ha tenido que esperar a que se realicen unas pequeñas reformas en Lezama para aplicar su método.
El proyecto de Caparrós es más ambicioso en este punto. El salón de desayunos no estará sólo abierto a los jugadores de la primera plantilla, sino que podrán acceder a él los jugadores de las categorías inferiores.
De hecho, ha comunicado a los futbolistas del primer equipo que habrá días en los que compartirán mesa con canteranos. Por ejemplo, un sábado en el que haya entrenamiento en Lezama y allí quede citado un equipo juvenil para viajar a una provincia limítrofe a jugar un partido. «Tenemos que hacer lo posible por fomentar el rendimiento de los jugadores y tener la garantía de que cada día celebran un desayuno que es una pequeña parte de nuestro proyecto».
Otra de las novedades que va a imponer el entrenador es que el equipo se concentre en un hotel del centro de la ciudad cuando juegue en casa y deje de hacerlo en el que empleaba en Zamudio. El criterio del técnico es que en la capital el grupo se ahorra el viaje de veinte kilómetros desde el Txoriherri.
Habrá cambios también en los partidos de lejos de casa porque Caparrós prefiere que el equipo pernocte en las ciudades en las se que juegue al acabar los partidos en lugar de andar volviendo deprisa y corriendo, como era habitual. «Es preferible que los jugadores recuperen bien que lleguen a sus casas a altas horas de la madrugada», explica el técnico.









