Los 6.312 trenes del suburbano circularon de forma ininterrumpida, siendo la franja horaria comprendida entre las 20.00 y las 24.00 horas, sobre todo antes de los fuegos artificiales, la que generó el mayor número de desplazamientos, nada menos que el 30%. El servicio nocturno congregó a 537.861 personas y la noche más espectacular fue la del sábado 25, con 103.573 usuarios, según los datos ofrecidos por la empresa. En cuanto a las estaciones más utilizadas, volvieron a llevarse la palma las del Casco Viejo y Abando, que centraron el 28% de las entradas y salidas.
Bilbobus reflejó la cara opuesta de la moneda. Los autobuses trasladaron a 346.370 pasajeros, un 25% menos que la pasada edición, debido al mal tiempo y a las tres jornadas de huelga convocadas por los conductores, según apuntaron desde el Ayuntamiento.
Los 'gautxoris' registraron un total de 37.730 usuarios, mientras que las líneas que soportaron mayor ajetreo fueron la G-2 (Otxarkoaga-Plaza Circular) y la G-5 (San Adrián/ Miribilla-Plaza Circular). La lanzadera que conectaba el Consistorio con Botica Vieja transportó a casi 7.000 personas hasta los conciertos. Además, los servicios especiales que se pusieron en marcha desde las barracas a los barrios de Rekalde y San Ignacio registraron más de 800 viajeros.
Euskotren y el tranvía también cerraron el ejercicio festivo con una pequeña bajada. Ambos movieron a un total de 206.861 viajeros, cifra que representa un descenso interanual del 4,5%. El servicio de ferrocarril rozó los 120.500 pasajeros, frente a los 86.354 del tranvía. La mejora de las condiciones meteorológicas propició que durante el último fin de semana el uso de ambos servicios aumentara un 15% con respecto a las jornadas anteriores.










