Ni The Pogues, ni Dover, ni la Quinta Estación. La gran estrella de los conciertos de la Aste Nagusia fue finalmente Miguel Bosé, que reunió en la explanada de Botica Vieja a 35.000 personas. Aunque en los mentideros de la profesión se especulaba con la posibilidad de que el cantante pudiese cancelar a última hora su actuación en la capital vizcaína por problemas de afonía, el intérprete de 'Bandido' y 'Sevilla' acudió puntual a su cita con los seguidores bilbaínos y dejó claro su poder de convocatoria.
Miguel Bosé lo tuvo todo de cara. Un público totalmente entregado a sus éxitos y un tiempo que fue la envidia del resto de artistas que actuaron en Semana Grande. El concierto de los irlandeses The Pogues, presentado por los programadores como uno de los platos fuertes de las fiestas en sustitución del portorriqueño Chayanne, hizo bailar a más de 15.000 personas la primera noche de Aste Nagusia.
El traslado del escenario de Uribitarte a la explanada de Abandoibarra, con el doble de aforo, ha sido otro de los factores clave que explican el «considerable» incremento de asistentes a los conciertos pese a la lluvia y la marea de paraguas y chubasqueros que inundaron las fiestas. Grupos como Mago de Oz, la Quinta Estación, el Arrebato y los madrileños Pignoise desafiaron al mal tiempo y lograron congregar a más de 20.000 personas en sus actuaciones. En el caso de Oskorri, el diluvio que caía ese día sobre la capital vizcaína obligó al grupo de Natxo de Felipe a suspender el concierto, mientras que Álex Ubago tuvo que acortar su repertorio.
La lluvia también dejó sin escenario durante dos días a los grupos de pop rock local que tenían previsto actuar en El Arenal, «si bien la mayor parte de las formaciones pudieron reubicarse en días posteriores». En el caso de la Banda de Música, la formación tuvo que suspender un total de cuatro actuaciones. En este sentido, Sánchez Robles quiso agradecer la «silenciosa» y «eficaz labor efectuada por el equipo municipal» para hacer posible «la celebración de numerosos eventos desde el punto de vista técnico pese a los problemas ocasionados por la meteorología».
Actividades suspendidas
La lluvia protagonizó la mayor parte de los nueves días de fiesta y aunque bilbaínos y visitantes salieron a la calle para celebrar la Aste Nagusia, hubo actividades que se vieron seriamente afectadas por el aguacero. El Txikigune, por ejemplo, ha perdido cerca de 17.000 usuarios respecto al año pasado, lo que no significa que no sea una actividad del agrado de los bilbaínos. Todo lo contrario. De hecho, los responsables municipales están barajando la posibilidad de ampliar el espacio infantil. «Se ha quedado pequeño», reconoció Sánchez Robles. Sólo el viernes, más de 11.000 niños acudieron al muelle de Ripa para jugar en los hinchables. El teatro de calle fue otra de las actividades más «damnificadas por la persistente lluvia». La organización se vió obligada a suspender diez de las 22 actuaciones programadas en la plaza Arriaga, mientras que el regreso del teatro de humor al Bilborock ha sido todo un acierto. La antigua iglesia de la Merced recibió a más de 3.500 espectadores, un millar más que la edición anterior.
Desde el punto de vista de la seguridad, la Policía Municipal ha tenido que intervenir en menos ocasiones que otros años al descender de «forma significativa» el número de robos y hurtos, mientras que las cifras de accidentes y atropellos son similares a las de ediciones anteriores. En cualquier caso, los agentes detuvieron a un total de 39 personas durante las fiestas, veinte menos que el año pasado, según explicó Manu Zarragoitia, director de Seguridad Ciudadana.
En cuanto a las asistencias médicas, los sanitarios han realizado un total de 241 actuaciones, de las que «sólo» 78 personas necesitaron ser trasladadas al hospital de Basurto para ser atendidas de sus dolencias. En la mayoría de los casos, «la principal causa de las emergencias han sido las caídas», puntualizó Sánchez Robles durante la presentación del balance tras recordar que los trabajadores del servicio de limpieza han recogido 480 toneladas de residuos.









