Sobre ellas recaía una posible suspensión de empleo y sueldo durante un mes. El Ejecutivo de la villa marinera ha acordado ahora que ambas trabajadoras, con 28 y 30 años de servicio y que desempeñan tareas administrativas, realicen las labores propias de su puesto sin el traje «hasta que dispongan de unas instalaciones adecuadas para cambiarse». En la actualidad, la comisaría de la Policía Municipal dispone de una única estancia acondicionada como vestuario.
El Ayuntamiento estudia, desde hace algún tiempo, la posibilidad de trasladar las dependencias a otro edificio. «Estamos analizando varias alternativas pero todavía no hay nada decidido, aunque para 2008 estarán en funcionamiento», apuntó el alcalde costero, Xabier Legarreta.
El indulto de las dos agentes no ha sentado nada bien en el único partido de la oposición -EA- que considera que la medida «supone un gran agravio comparativo para el resto del personal de ese colectivo. Se permite que haya trabajadores de primera y segunda categoría. ¿Qué dirá el resto de agentes, que sí se cambia en los vestuarios o bien vienen vestidos de casa?», se cuestionaron desde EA.










