
En un primer momento, «las personas que quieran recibir la ayuda psicológica serán sondeadas por un servicio médico, que evaluará la gravedad de su situación con el fin de recomendarles al mejor especialista para su caso», comenta Juan Rodríguez, director del área de distribución y mercados de Previsora Bilbaína, empresa que oferta este servicio hace más de cuatro años. Sin embargo, si el familiar del fallecido lo demanda la ayuda va más allá, ya que contempla «la asistencia 'in situ' en el tanatorio, en el hospital, o en el lugar del fallecimiento o de la inhumación», asegura Rodríguez. El servicio suele ser solicitado por jóvenes adolescentes y matrimonios jóvenes que se enfrentan a una situación de crisis emocional por la muerte de un hijo o de un padre que no ha fallecido por causas naturales.
Teniendo en cuenta las características de cada caso, el profesional determinará el número de sesiones que serán necesarias para que la persona se recupere emocionalmente. El coste está contemplado con anterioridad por el seguro, aunque también influyen factores como el prestigio del psicólogo o el psiquiatra, la calidad del servicio y la continuidad de la terapia durante algún tiempo. Algunas aseguradoras buscan dar una especial vigilancia y seguimiento al duelo infantil. Además, ofertan la posibilidad de realizar consultas psicológicas por vía telefónica las 24 horas del día.
La asistencia de psicólogos dentro del acompañamiento en el duelo también se adapta y tiene en cuenta la casuística «tan variopinta» de cada muerte. En ocasiones, le corresponderá al psicólogo o al psiquiatra comunicar el fallecimiento del ser querido a la familia. «Recuerdo una vez que un chico murió en Afganistán y los padres se enteraron por el telediario. Estaban muy afectados, por eso nos pidieron que fuéramos nosotros los encargados de comunicar lo sucedido a los hermanos que aún no sabían nada», relata Rodríguez. «No obstante, nuestra sangre latina hace que en España se evite frivolizar con este tipo de cuestiones, porque cada expediente es singular y no es habitual que una persona fuera del entorno de la familia comunique esta noticia», agrega. Ahora mismo la ayuda psicológica, «a falta de publicidad», no está siendo muy demandada, pero las aseguradoras prevén su desarrollo. En seguros Santa Lucía la han puesto en marcha este año para «dar respuesta a la realidad social, sobre todo cuando se dan determinadas circunstancias dramáticas en el fallecimiento», explican.
La compañía nacional FIATC está estudiando implantarla a finales de este año en todas sus sucursales. «Algunas aseguradoras sólo cubren el servicio a causa de una muerte traumática, nosotros cubriremos el fallecimiento por cualquier causa y brindaremos asistencia psicológica y psiquiátrica ya sea de manera telefónica o presencial», comenta Xavier Cortés, director de área de decesos. «Es una ayuda importante y la sociedad lo está reclamando, además que es una ventaja más para la aseguradora», concluye.










