Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Local

Estás en: El Correo Digital > Local
BORJA DÍEZ COPILOTO DE 'FIRST CHOICE'
«Tuve que salir de Euskadi para lograr mi sueño»
Este joven de Sodupe se marchó a Londres para hacer realidad su anhelo infantil: coger los mandos de una aeronave de pasajeros
03.09.07 -
Vota
0 votos

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
«Tuve que salir de Euskadi para lograr mi sueño»
BAUTISMO. Borja, a los mandos de un Airbus A320 en su primer día de trabajo.
C Como otros muchos, de pequeño quería ser astronauta. Un sueño que la mayoría abandona por el camino, pero que algunos, los menos, consiguen ver cumplido, aunque sea a otra escala. A Borja Díez, un joven de Sodupe residente en Londres, se le abrió el cielo a los doce años. Junto a sus padres disfrutó de unas vacaciones en Mallorca y, por primera vez, viajó en avión. Y en aquel momento, vio claro su futuro. «A mí ya me encantaba ese mundillo, pero desde entonces Comencé a leer revistas de aeronáutica que me dejaba un amigo y mi ama, cada vez que volábamos, preguntaba a las azafatas si podía visitar la cabina. Y cuando lo conseguía era feliz».

Llevar a la realidad aquella ensoñación infantil no fue fácil. Con la selectividad finalizada, Borja se veía estudiando Náutica -«algo bastante parecido a lo que buscaba»-. Llegó el verano y antes de acudir a la Universidad, se marchó a casa de su cuñado en Gales para mejorar el inglés y trabajar en un restaurante. Pero al regresar a casa, sus padres le tenían reservada una gran sorpresa. «Me habían matriculado en la Escuela de Pilotos de Salamanca. Ha sido el mejor regalo que he recibido en mi vida», reconoce este vizcaíno en conversación telefónica desde Londres.

Cuando aterrizó en la ciudad castellana, hace ahora siete años, comprobó que aquello no iba a ser un viaje de placer. Tuvo que superar un montón de pruebas: test psicotécnico, exámenes de Matemáticas y Física y una entrevista personal. Arrancaban nueve meses de instrucción completa en inglés. «Aunque pueda parecer lo contrario, tuvimos mucha teoría». Superada la primera fase, llegó el momento de volar. «Fue en un aparato ligero con motor de pistón. No me enteré de mucho, pero el instructor me aseguró que me había comportado con bastante naturalidad». Una vez en tierra, Borja supo que había acertado. «Pilotar me gustaba más de lo que me podía imaginar».

La cruda realidad

Cuando salió de la academia las cosas no fueron como pensaba. «Las compañías no dan oportunidades a un chico de 20 años sin ninguna experiencia». Así que Borja decidió probar otras cosas. Trabajó de camarero en el ferry 'Pride of Bilbao', que hace la ruta Santurce-Portsmouth, y ayudó en el negocio familiar.

No obstante, su sueño seguía muy presente y se apuntó al Aeroclub de Bilbao para no perder horas de vuelo. Pero no era suficiente, así que decidió hacer las maletas. «Tuve que salir de Euskadi para conseguirlo». Estuvo de auxiliar de vuelo en Ryanair y después en British Airways, donde le dieron «buenos consejos» para encaminar sus pasos si aún quería convertirse en piloto de líneas aéreas. Y lo consiguió gracias al grupo de aviación CTC, que le ofreció la posibilidad de practicar con «aviones de verdad» y obtener las licencias necesarias para ser profesional.

Hace seis meses, a los 25 años, por fin lo consiguió. Gracias a la bolsa de trabajo de CTC, vuela de copiloto en 'First Choice', una compañía chárter de vuelos vacacionales.

Como en Sodupe

Sin embargo, a pesar de llevar ya tres años en Londres, Borja procura que su vida se parezca «lo más posible a la de Sodupe». «Añoro a la familia, la comida y el buen tiempo. E intento que no se me olvide el euskera», confiesa. En la capital británica, también le ha tocado vivir malos momentos. Como los atentados del 13-J. Las imágenes del autobús reventado por un suicida dieron la vuelta al mundo. «Aquel día tenía que coger tres 'buses'. Imagínatelo. Fue una paranoia general», recuerda. Pero estos contratiempos no truncaron su anhelo infantil. «Ahora, cuando algún niño visita la cabina, en su cara veo reflejada la mía. Y me digo: 'Borja, lo has conseguido'».
Vocento
SarenetRSS