
«Los beneficios venían por la publicidad, y no tanto por los clientes, que los hay», reconoce el responsable del negocio, Ohier Landaburu, que contó con el apoyo de la sociedad municipal Lan Ekintza para su puesta en marcha. Los cinco bici taxis circularon por la villa desde mediados de septiembre del año pasado hasta finales de octubre -su estreno se preveía para julio, y agosto, pero las dificultades para obtener el permiso del Ayuntamiento retrasaron la fecha-. En ese periodo transportaron a 1.200 personas, lo que hace una media de 28 usuarios al día, la mayoría de ellos provenientes de fuera de Vizcaya.
Los problemas llegaron a la hora de repetir experiencia. Ninguna empresa, ni la del año anterior, se interesó por involucrarse del todo en la iniciativa. Y eso que disponía de la misma plantilla de conductores. «Está claro que cuando empiezas, por eso de la novedad, es más fácil porque los interesados son conscientes de que van a tener más publicidad», justifica Landaburu, para quien los bici taxis fueron su primer negocio. Lo difícil es consolidarse.
De viaje
Con esta perspectiva Ohier Landaburu optó por abrir miras y aceptó varias ofertas para alquilar las unidades fuera de Bilbao. Las 'txirrintxis' viajaron así a ciudades como Sevilla o Pamplona. «Se utilizaron como demostración de vehículo eléctrico, así como para campañas publicitarias de comercios», explica. Al fin y al cabo, después de haber invertido dinero en su adquisición, «lo que no iba a hacer es dejar que los vehículos cogiesen polvo aparcados en una lonja».
Vitoria y San Sebastián incorporaron asimismo los bici taxis a su flota de transportes urbana y el proyecto parece que ha tenido una buena aceptación por parte del público. Landaburu no descarta en ningún momento la idea de retomar de cara al próximo año este sistema de taxis en la capital vizcaína. «Si se da la oportunidad aquí estaremos. Si no, habrá que intentarlo fuera», concluye.










