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A 'Galdu' se le acaban las vacaciones
EL CORREO acompaña a María Jesús y Anes en su reencuentro con su mascota, que ha pasado el mes de agosto en un centro canino de Meñaka
06.09.07 -
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A 'Galdu' se le acaban las vacaciones
'GALDU' es «como un toro», no paró de correr y saltar por los jardines del hotel al recibir a sus dueños. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ
María Jesús y Anes han pasado el mes de agosto entre Galicia y Andalucía. Mientras tanto 'Galdu', uno de los miembros más queridos y revoltosos de la familia, estaba en Meñaka. La pareja ha dejado a su «chiquillo», un inquieto perro de cinco años mezcla de mastín y malamute, en un centro canino de 'cinco estrellas' durante el verano: pensión completa, grandes áreas verdes, parque de 'mini atracciones' y comida a la carta. Un lujo para su mascota. «No podemos llevarle a ningún lado porque es muy grande, pero desde el primer día le eché de menos», confiesa María Jesús mientras espera nerviosa el reencuentro.

'Galdu' parece un torbellino cuando se abalanza sobre sus amos, pero rápidamente pasa de largo buscando la manera de dar rienda suelta a su inagotable energía. «Sabía que no me haría ni caso, es como un toro». Se nota. No deja de correr de un lado a otro de la pista de entrenamiento del hotel en el que pasa, desde que era un cachorro, la mayor parte de las vacaciones de sus dueños. «No suele quedar nadie en casa, y aunque nos han ofrecido hacerse cargo de él, está mejor aquí. Es su segunda casa», afirma satisfecho el matrimonio.

Hacer que se sientan los animales como en su hogar es lo que intentan Ricardo y Nuria, propietarios del centro Txakur Bai. Todos los días acogen a un nuevo inquilino. Vienen de toda España: Madrid, Santander, Barcelona... para recibir todos los cuidados que sus dueños, por distintas razones, no les pueden dar. Aunque éstos no siempre se fían de que 'sus retoños' estén bien atendidos. «Muchas veces los empachan a comer porque piensan que no les vamos a dar todo lo que necesitan. Así que el primer día tienen unas diarreas de impresión», detalla Ricardo.

Pienso y lacasitos

Las excentricidades a las que se ven sometidas algunas mascotas no dejan de sorprender al servicio del hotel, que se compromete a respetar las normas impuestas por sus propietarios. «Una vez vino una señora con una bolsa de lacasitos y otra de pienso, y me dijo que le diera al 50% las dos cosas. Le expliqué que eso es veneno para el perro, que se iba a morir de asco, pero la señora no me hizo ni caso. Aún así, nosotros tenemos que hacer lo que nos piden», confiesa Ricardo. Eso sí, siempre hay un límite. «Otra mujer insistió en que su perrita debía tener más atenciones que los demás, incluso me ofrecía dinero para que pasase más tiempo con ella. Aquí es impensable hacer distinciones, a todos les tratamos igual», aclara su compañera.

Los dueños de 'Galdu' no se pueden quejar. Su perro «está acostumbrado a salir mucho» de paseo y las instalaciones del hotel se convierten en un 'mini parque de atracciones' para él. Y aunque el alojamiento «supone un plus en vacaciones, lo acabas asumiendo porque es la mejor opción si quieres que esté bien cuidado», reconocen Anes y María Jesús. «Aquí está rodeado de naturaleza y se siente más libre». 'Galdu' es una bala de cuatro patas un tanto difícil de controlar. Sale disparado hacia la puerta del centro con las orejas puntiagudas y zarandeando su cuerpo. Ha llegado la hora de volver a casa, en Plentzia.

Cada perro es un mundo y las circunstancias de los 'turistas' que se hospedan en Meñaka son bien diferentes. La vitalidad de 'Galdu' contrasta con la situación de 'Dakota', que tiene trece años, es sorda y cada vez pierde más visión. Se aloja en el hotel desde que era una cría y se ha convertido en una de las inquilinas más apreciadas del lugar.

Una difícil despedida

Cada vez que Aitor la acerca al centro canino, su mascota se pone a llorar de felicidad. Es mayor y hace año y medio que le detectaron un tumor. «Hay muchas personas que traen a sus perros ya mayores o con alguna enfermedad y esperan que sus mascotas no regresen a casa. Es un poco cruel, pero nadie quiere verles morir», admite Nuria. «Mejor dejar al animal en el hotel, donde no le va a faltar atención, que abandonarlo a su suerte», añade.

En el caso de 'Dakota', su amo no puede prestarle la atención necesaria. El trabajo no le deja tiempo suficiente para estar pendiente de ella. Pero cuidarla en sus circunstancias es primordial y el dueño de esta perra mestiza no encuentra mejor manera de atender a su mascota que dejándola en manos de los encargados del centro canino de Meñaka. «La suelo traer a menudo, no sólo en vacaciones. Conozco a los dueños desde hace años y les he dejado al cuidado de todas las mascotas que he tenido. Los miman mucho», reconoce este bilbaíno mientras abraza a 'Dakota'.

Ella se deja querer y sus cuidadores se preocupan constantemente por su estado de salud. «Es muy sensible y ahora está muy delicada, no podemos perderla de vista», lamenta Nuria, su «segunda 'mamá'». «La perra lo pasa tan bien aquí que casi le hace más ilusión verles a ellos que verme a mí», afirma el dueño.

Sin embargo, en el momento en el que cierran la verja, 'Dakota' no puede contener el llanto. Parece desconsolada, no quiere separase de su orgulloso amo. «Me da miedo que le ocurra algo. De momento la dejaré en el hotel un par de días más porque aquí es feliz», confiesa sonriente Aitor mientras se despide de su mascota con carantoñas.
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