
El puerto de la villa se erigió en epicentro del jolgorio. Miles de vecinos y visitantes, ataviados con la tradicional indumentaria mahón, inundaron el muelle y sus aledaños para presenciar una tradición que cuenta con más de tres siglos y medio de antigüedad.
Por segundo año consecutivo, la modernidad se hizo un pequeño hueco en la cita con la inclusión de un ganso de goma junto a la treintena de ánades procedente de Las Landas francesas. Estas últimas, tras superar rigurosos controles sanitarios, fueron sacrificadas horas antes de ser colocadas en el centro del muelle a la espera de sus apresores.
El 'Antzartek' fue la última en salir a escena y, al contrario que la pasada edición, su cuello aguantó una docena de alzadas. El sorteo celebrado para determinar el orden de participación de las 79 embarcaciones inscritas quiso que el honor de inaugurar el certamen recayese en Ioritz Abaroa.
Superadas las maniobras de aproximación del bote, el representante de la cuadrilla 'Ederra Dabizu' se puso en pie y, tras retorcer con todas sus fuerzas el cuello del ánade bajo sus brazos, se lanzó al agua a la espera de que se tensara la cuerda. Varios segundos más tarde, el grupo de fornidos jóvenes de Amoroto e Ispaster, formado por una treintena de miembros, subió al concursante hasta una altura aproximada de siete metros para acto seguido dejarlo caer.
Hasta veinte alzadas
El único chapuzón de Abaroa, que al igual que la mayoría de concursantes acudió ataviado con gruesas prendas para mitigar los efectos del golpe, resonó en todo el muelle. El primer competidor que consiguió arrancar el cuello del ganso, tras un total de cuatro izadas, fue Xabier Ortiz, de la agrupación 'Kresentzio'.
Sin embargo, uno de los momentos estelares llegó con la intervención de Aitor Atxukarro, de 'Euli Beltz', que sumó 18 alzadas ante el clamor popular. Cuanto todo parecía indicar que sería el ganador de este apartado, apareció el bilbaíno Jokin Artetxe, de 'Txolopote' y le arrebató la fama al encadenar una veintena. La representación femenina estuvo compuesta por una decena de chicas que cumplieron su papel de forma discreta, a excepción de Irati Herrera que aguantó nueve alzadas.










