
La pileta fue construida hace cuarenta años y presenta «graves deficiencias en depuración y estanqueidad que se van agravando con el tiempo», según fuentes de la Vital. Por ello se hace necesaria una completa actualización de los materiales. Solucionando estos problemas, no será necesario recurrir al agua corriente, que entra a doce grados. Así, se ahorrará agua y se mejorará la temperatura, tradicionalmente fría.
La zona verde crecerá 300 metros cuadrados. A costa, eso sí, de reducir la superficie de la piscina. Si la actual tiene medidas olímpicas -50 metros de largo por 21 de ancho y ocho calles- la proyectada pasará a medir 50 de largo por 8,5 metros de ancho, y a tener sólo cuatro calles. Y de 2.000 metros cúbicos de capacidad, a 1.120.
Reforma integral
Con todo, la principal novedad es que habrá dos zonas diferenciadas: una para la natación y otra para el chapoteo, en una misma pileta. Las obras mejorarán las instalaciones de mantenimiento de la piscina y se modernizarán los accesos y las duchas.
Mikel Urdangarín, director de la fundación Estadio, justificó ayer que la reforma «se hace necesaria debido al estado de conservación de la piscina. Aunque la adaptación pueda extrañar a los usuarios más nadadores, estamos seguros de que es lo que necesita el Estadio». Durante los meses que duren las obras, los socios podrán seguir utilizando las otras cuatro piscinas del complejo.






