Agrupaciones del Valle de Trapagaran, Ortuella, Güeñes, Galdames y Alonsotegi se sumaron a la petición de los ganaderos carranzanos de no reabrir el muladar. «Los ataques no comenzaron con el cierre del comedero, como dicen algunos. A mí me mataron dos vacas hace más de un año», defendió Sainz como portavoz de las asociaciones, para quien la única solución justa es «dejar de dar de comer a los buitres y que se busquen la vida en otras zonas».
Con su propuesta no pretende dañar a las rapaces. «Los buitres cumplen una función al comerse la carroña, pero tampoco nos parece bien que estén perjudicando a quienes tienen animales», explicó el presidente de la asociación carranzana. Por eso, no ve con buenos ojos la petición de la plataforma de usuarios de los montes de Triano, que el domingo exigirá la reapertura del muladar con una manifestación. «Los supuestos ataques que denuncian deben de ser atendidos, pero nos parece una barbaridad que se antepongan sus intereses frente a los que realmente padecemos el problema», advirtió.
Solución compartida
Por su parte, el sindicato agrario ENBA también se pronunció ayer sobre el muladar de Ordunte. «No nos oponemos a que se reabra el comedero de Vizcaya, siempre y cuando primero se creen otros en las provincias limítrofes», detalló el presidente de la agrupación, Tomás Ordeñana, quien apuesta por una solución «compartida». En su opinión, Carranza es «una zona de paso» para los buitres de Cantabria, Álava y Burgos, por lo que no sería necesario que el valle les ofreciera comida.
«Ataques de carroñeros ha habido siempre» afirmó el líder sindical, quien considera que se está dando «demasiada importancia» a las incursiones ocurridas en Vizcaya, frente a las que se producen en Burgos, «más numerosas». Por eso aboga por tomar medidas «conjuntas y solidarias», ya que «el problema no es sólo de una provincia».










