
Los diez kilómetros que separan El Haya, en el límite de la provincia con Vizcaya, de la primera entrada a Castro Urdiales sur se han convertido en un punto problemático para los 45.000 conductores que atraviesan a diario el citado tramo en uno u otro sentido. En lo que va de año se han registrado 176 siniestros en la zona, una cifra que supone casi la mitad de los 370 que se han producido durante estos ocho meses en toda la A-8 a su paso por Cantabria. Ante tales datos, la Comisión de Tráfico y Seguridad Vial, compuesta por responsables de la Jefatura Provincial de Tráfico, la Demarcación de Carreteras del Estado, la Guardia Civil, la Dirección General de Carreteras del Gobierno regional y colectivos de conductores, decidieron ayer rebajar el límite de velocidad hasta los 100 kilómetros por hora.
Las malas condiciones meteorológicas y el exceso de velocidad han propiciado que en los últimos meses se haya producido «un repunte considerable» de accidentes en la A-8 a la altura del municipio costero. Sólo en verano se han registrado 89 siniestros, de los que «un 57,3% fueron salidas de vía», según informaron fuentes de la delegación del Gobierno en Cantabria. No hubo víctimas mortales, pero sí seis heridos graves y 59 leves.
La nueva norma permanecerá vigente durante al menos un año ya que, según apuntaron las mismas fuentes, el Ministerio de Fomento tiene previsto renovar el asfalto de todo el tramo. La obra se ejecutará el año que viene, una vez finalizada toda la tramitación administrativa. Por tanto, la limitación se mantendrá hasta que la puesta a punto del firme esté terminada. Será entonces cuando las autoridades decidan si se mantiene la restricción o se deroga.
Controles preventivos
Tráfico también instalará en 2008 un nuevo radar fijo en dirección a Vizcaya en la parte más oriental de la A-8, aunque su ubicación exacta está aún por determinar. Cabe recordar que el pasado mes de marzo fue colocado un nuevo punto de control en el descenso de Saltacaballo, en dirección a Santander. Con estos dos últimos dispositivos, ya serán ocho los radares fijos presentes en las autovías cántabras.
En lo que va de año se han registrado 29 víctimas mortales en las carreteras de la región, seis más que las contabilizadas durante el mismo periodo de 2006. Por eso, Tráfico intensificará los controles preventivos en todos los viales. Por ejemplo, el servicio rural de la Guardia Civil colaborará con los agentes de Tráfico en la vigilancia de las carreteras secundarias de doble sentido, ya que casi 9 de cada 10 víctimas mortales se han producido en vías de este tipo.










