
Tras depositar su papeleta, el candidato por la socialdemócrata Unidad Nacional de la Esperanza, Álvaro Colom -que aspira por tercera vez a la máxima autoridad del Estado-, denunció compra de votos en algunos barrios de Guatemala de la Asunción (título completo de la ciudad capital) y la intervención de hombres armados para intimidar a la población en algunas regiones del occidente guatemalteco.
También en Ciudad de Guatemala ejercía su derecho ciudadano el presidenciable del conservador Partido Patriota, general Otto Pérez Molina, quien aseguró tenerle «sin cuidado» una supuesta 'campaña negra' en su contra: «Estamos contentos, porque el mensaje de campaña ('Mano dura' contra la delincuencia) llegó al corazón y el pensamiento de los guatemaltecos». Colom y Pérez están igualados en todas las encuestas, y, salvo sorpresa mayúscula, ambos se verán las caras en la segunda vuelta, el próximo 4 de noviembre.
El actual mandatario, Óscar Berger, aseguró que la democracia en el país está «madurando» rápidamente y pronto será un modelo para el mundo. Tras casi medio siglo de sucesivos regímenes militares, Guatemala retornó a la democracia en 1986. El mandatario advirtió que «no vamos a permitir ninguna medida que vede el derecho al voto; mucho menos, disturbios», en mención a los grupos de antiguos paramilitares que amenazaron con boicotear los comicios si no recibían el último pago por haber combatido a la guerrilla durante el conflicto armado (1960-1996).
El ex general Efraín Ríos Montt, reclamado junto a otras seis personas por la Justicia española ante su supuesta implicación en violaciones de los derechos humanos, aspira a obtener un puesto en el Congreso que le permita prolongar su inmunidad. Al acudir al centro de votación, el octogenario político dijo estar «confiado en que vamos a ganar, pero la gente tiene miedo de decir que van a votar por nosotros por las campañas en nuestra contra».
Descentralización
El incremento del número de mesas electorales, de 8.000 a más de 13.000, debía favorecer la participación de la población rural y disminuir el peso del voto de la capital (en Ciudad de Guatemala, las encuestas dan amplia ventaja a Álvaro Colom sobre Otto Pérez Molina). Hasta las pasadas elecciones, las papeletas se recogían en las cabeceras municipales, lo cual desalentaba a los votantes de las comunidades pequeñas y favorecía el acarreo de ciudadanos. Unos 30.000 pueblos se han visto favorecidos por la descentralización, impulsada por el Tribunal Supremo Electoral y aplaudida por los observadores internacionales. Sin embargo, dos tercios del censo residen en áreas urbanas.
En 2003, el 58% de los empadronados acudieron a las urnas. Los análisis más optimistas elevaban la cifra para los comicios de ayer hasta el 78% de los casi seis millones de electores registrados.







