
Además de seguir manifestándose, estas familias han optado por atraer la atención de la gente y los poderes públicos con estrategias muy originales. La última: una particular exposición de pintura en la fachada de las casas que serán demolidas. «Las obras reflejan la angustia y el horror que estamos viviendo», explica Francisco Laín, uno de los afectados. Él fue el impulsor de esta llamativa forma de «protestar» ante la situación «desesperada» que sufren cientos de familias, en su mayoría vizcaínas. Laín y medio centenar de vecinos más se reunieron hace apenas un mes para seleccionar cuatro pinturas de reconocidos artistas en las que aparecieran víctimas con las que «identificarse». Después las reprodujeron a su manera.
Así nació la primera 'Galería de los horrores urbanísticos en Cantabria', inaugurada a finales del mes pasado en la fachada del bloque más próximo a la playa, uno de los inconclusos, uno de los dos que la promotora dejó sin terminar. Francisco de Goya, Pablo Picasso y Edvard Munch han sido los pintores elegidos como 'cómplices' para llamar la atención de la opinión pública.
Así, los monigotes de protesta que penden de la cornisa de uno de los edificios de la urbanización aparecen dibujados con camisetas amarillas como los fusilados en una versión del cuadro del levantamiento español contra los franceses del 2 de mayo, de Goya. Otra obra del artista aragonés, 'Saturno devorando a sus hijos', ha sido rebautizada como 'La injusticia devorando a sus víctimas', y cuenta también con algunos retoques peculiares.
'El grito' de Munch
Particulares versiones de 'El Grito' de Edvard Munch y el 'Guernica' de Picasso son las otras dos reproducciones que se pueden admirar por ahora por cualquiera que se dé una vuelta por La Arena. En la parte superior de esta versión del legendario cuadro sobre el bombardeo de la villa vizcaína se puede leer una cita que dice: 'Y destruyeron las vidas y las casas de gente inocente...'.
Iluminados con focos «para que también se vean por la noche», los trabajos poseen importantes dimensiones, que oscilan entre los 5 por 2,40 metros y los 2,50 por 2. La peculiar muestra no sólo no tiene fecha de clausura, sino que la idea es «ir añadiendo más obras poco a poco», adelanta Laín. Además, los afectados preparan concursos de poesía y obras de teatro sobre la misma temática. «Es una forma de que la gente viva más de cerca nuestro dolor», enfatizan.
El fin de la incertidumbre de estas familias no parece próximo, ni feliz. Después de que el Consejo de Estado estimara procedente rescindir el contrato a la empresa adjudicataria de los primeros 42 derribos, Erri Berri, ante su indefinición a la hora de acometer los trabajos, al Ayuntamiento de Arnuero negocia ahora con la compañía que presentó la segunda oferta más económica en el concurso, Cenavi, «dolorosamente» la misma que edificó las viviendas.










