«La mujer busca libertad. Poder venir cuando quiera, realizar sus ejercicios y macharse, sin perder tiempo ni someterse a unos horarios rígidos o tener que esperar», resume Blanca Jurado, monitora del centro Curves-Deusto. Un circuito de treinta minutos de duración da respuesta a las demandas de sus clientas, «centradas más en brazos, abdomen o piernas. Por eso, solicitan máquinas específicas que actúen y tonifiquen todas estas zonas, huyendo de las clásicas de musculación que te pueden encontrar en los gimnasios mixtos».
La comodidad y la afinidad que concede el hecho de que todas las clientas sean mujeres es otra de las circunstancias «que animan» a sus alumnas. «Están como más protegidas y sin ningún complejo», afirma Blanca. «Normalmente son personas disciplinadas pero hay que destacar a las mayores de 50 años, que esas sí se lo toman muy en serio».