Alex, uno de los vecinos que frecuentan las piscinas, se muestra indignado por el trato que se está dando a los usuarios. «Me parece inconcebible que unas piscinas cierren en agosto, cuando en ningún otro pueblo las cierran», reprocha este berriztarra.
Crítico con los trabajos que se desarrollan, recrimina que solamente se esté invirtiendo en la reparación de la cubierta y no también en otras mejoras como el acondicionamiento de las duchas y vestuarios. En compensación por el retraso de la reapertura, sugiere una compensación para quienes dispongan del bono trimestral. «Se paga por tiempo natural y no de uso», argumenta.
Una madre de familia se quejaba de la falta de información. «Como nos dijeron que el 27 habrían, mi hija fue al día siguiente y se encontró con la puerta cerrada», comentaba molesta María.





