El agresor la ordenó que le acompañara «hasta una óptica» cercana, donde tenía el coche. Le fue empujando hasta allí. De camino, a Adriana se le ocurrió pedirle que le dejara entrar en una farmacia de la calle Albacete para comprar un medicamento que necesitaba, a lo que sorprendentemente él accedió. «Cuando entré en la farmacia, me desahogué. Empecé a temblar y le pedí al dependiente que llamara a la Policía, pero él no reaccionaba así que me metí yo misma en el mostrador y pedí ayuda». Al ver la valiente reacción de la mujer, el asaltante guardó la navaja en un bolsillo y salió huyendo.
A los pocos minutos, el sospechoso fue localizado por una patrulla de la Ertzaintza en las cercanías. El individuo, identificado como R.F.M., de 41 años, con domicilio en Bilbao, y antecedentes policiales, fue acusado de un delito de amenazas, según confirmó ayer el Departamento de Interior. Los agentes comprobaron que la persona se encontraba bajo los efectos de bebidas alcohólicas y en un registro corporal le decomisaron el sacacorchos con el que supuestamente había herido a la víctima en la espalda.
«Tengo dos niñas gemelas. Imagínate lo que puedo pensar. Me da miedo salir de casa», confiesa.










