
La voz de alarma se dio a media tarde en la calle Fray Juan, una de las principales arterias de Zorroza, a la altura del número 26, muy cerca del polideportivo. Los propios responsables de la obra fueron los que alertaron a los Bomberos, cuando apreciaron cómo la maquinaria pesada que utilizaban penetraba en la tierra de una manera extraña. «Notaron que algo no iba bien, como un ruido extraño», relataron testigos presenciales.
En ese momento pararon de trabajar y pudieron comprobar la existencia de una grieta en la fachada del edificio contiguo. La fisura, visible desde el interior del solar, tenía aproximadamente cuatro metros de altura por cinco centímetros de anchura. Al parecer, el revoque del inmueble también se desconchó por el efecto de las vibraciones. El bloque, en el que actualmente viven unas veinte personas, tiene más de 100 años de antigüedad. La mayoría de los residentes están en régimen de alquiler de renta antigua.
La Policía Municipal y los Bomberos se presentaron de inmediato. «No hay riesgo de que el inmueble se colapse, por eso no hemos ordenado su desalojo, aunque, por precaución, sí hemos parado la obra», anunció el director de Protección Civil y Bomberos de Bilbao, Andoni Oleagordia.
«Calma, dejo a mi madre»
A lo largo de la tarde, la incertidumbre se apoderó de muchos de los residentes, que no paraban de preguntar al dueño del inmueble sobre su estabilidad. «¿Seguro que no hay riesgo?», le interrogaban. «Fíjate si estoy tranquilo que mi madre vive aquí y va a pasar la noche en su casa», respondía el propietario. Con todo, alguna de las inquilinas se mostraba preocupada: «No me gusta esta situación», reconocía. Otros hacían pública su serenidad: «Si los Bomberos dicen que todo está bien, es que no hay problema», sentenciaban. «Ahora deberá decidir el Consistorio», zanjó el director de Protección Civil.










