Se trata de la octava edición de esta carrera nudista que suele acaparar el interés de numerosos participantes. El pasado año, un centenar de personas disputaron la prueba. «Este año, como siempre, dependerá de la meteorología», opinó Jesús Iglesias, responsable de la organización. Calculan que podrían inscribirse «hasta 130 personas. Además, nunca hemos bajado de 70 competidores».
«Con naturalidad»
Según Iglesias, el objetivo de la carrera es «que se vea el nudismo como algo normal en la sociedad y que la gente lo acepte con tranquilidad». De hecho, considera que se trata de una oportunidad «para demostrar cómo numerosas personas participan con naturalidad en un evento deportivo de estas características». Iglesias aboga por que esta cita anual «deje de ser anecdótica, porque ya se ha convertido en un clásico en Vizcaya». De hecho, recuerdan con orgullo que la carrera cuenta con participantes fieles llegados de distintos países como Francia, Inglaterra y Alemania.
Habrá trofeos para los tres primeros clasificados en cada categoría, obsequios para los que finalicen la prueba y una comida popular con todos los participantes en las proximidades del arenal.










