
Puede que esta 'plaga' de delfines fallecidos solamente sea «fruto de la casualidad». A pesar de todo, miembros de Ambar -la asociación para el estudio y la conservación de la fauna marina en la provincia- han recogido muestras para que sean analizadas en un laboratorio especializado de Madrid, ante el temor de que los animales contrajeran un bacilo altamente mortal: el 'morbillivirus'. «Hace años hubo una epidemia en el mediterráneo y ahora está habiendo otra vez casos allí», revela el presidente del colectivo, Pablo Cermeño.
Nadie pudo salvar la vida de los animales muertos en Vizcaya. Y eso que, en el caso de La Arena, un grupo de voluntarios hizo todo lo posible por sacar al delfín del agua. De madrugada, varios pescadores avistaron el animal y telefonearon a SOS Deiak. Miembros de Ambar se acercaron al arenal para echarle una mano. Pero con los primeros rayos de luz le perdieron de vista. «Pertenece a una especie de aguas profundas y no era normal que estuviera ahí», rememora Cermeño.
Pulmones dañados
A mediodía, el delfín ya había fallecido. Unos niños que jugaban cerca de las rocas, en la parte de la playa situada en Zierbena, vieron su cuerpo flotando. Y la madre de uno de los pequeños, Rebeca Calvo, avisó rápidamente a los socorristas. «Lo sacaron como pudieron y se lo llevaron en una 'Patrol' a hacer unos análisis», revela esta vecina de Ortuella, que asistió atónita a la escena.
Al cetáceo le practicaron una necropsia, en la que se comprobó que tenía el estómago vacío. Seguramente, se debe a que llevaba tiempo sin comer «por una enfermedad». De hecho, sus pulmones se habían resentido de forma sensible y respiraba con dificultad. El delfín encontrado en Ondarroa tenía los mismos síntomas, pero al de Azkorri un golpe de mar se lo llevó cuando iba a ser rescatado, por lo que los expertos no pudieron practicarle prueba alguna.









