La conexión se iniciará con tres salidas semanales a bordo de dos buques de una naviera privada. Se calcula que permitirá reducir en un 6% el paso de tráilers por la frontera de Irún, lo que viene a significar la desaparición de 100.000 vehículos pesados de la A-1 y la A-8.
La novedad de la conexión marítima radica en su frecuencia y en la posibilidad que ofrecen los buques de desplazar la carga tanto en contenedores -tienen capacidad para 650 unidades- como de transportar los propios remolques de los tráilers, aunque sin la cabeza tractora. Los navíos pueden acumular en sus bodegas 198 camiones. «Por primera vez desde Bilbao se ofrece la posibilidad de que las empresas de logística metan el tráiler en el buque y otro conductor de la misma flota o de una compañía convenida recoja la carga en Brujas. Eso significa un avance dadas las restricciones del transporte por carretera, sujeto a horarios de descanso de los chóferes, a la prohibición de circular el fin de semana por Francia y a otros imprevistos», valoraron representantes del Gobierno vasco.










