Imaz considera que este abandono es la mejor opción para preservar la unidad interna de su partido, «un esfuerzo que nos obliga a todos». El todavía máximo dirigente jeltzale entiende que en los últimos años el PNV ha trasladado a la ciudadanía «pluralidad de discursos», «división» y «tensión», lo que ha contribuido a «debilitar nuestro proyecto» y «a confundir a la sociedad vasca». «El esfuerzo por conseguir la unión en el seno del Partido Nacionalista Vasco nos obliga a todos», proclama, desde el convencimiento de que «el riesgo de división» en la formación jeltzale «añadiría dosis de inestabilidad y radicalidad a la política vasca».
Imaz utiliza estas frases en el artículo de prensa que remitió a primera hora de la tarde de ayer a diversos periódicos vascos, entre ellos EL CORREO, para anunciar su despedida. Lo hizo menos de veinticuatro horas después de que el PNV comenzara a filtrar el contenido de la ponencia política que la ejecutiva nacional aprobó este lunes tras un duro proceso que se alargó durante varias semanas. La atípica fórmula elegida por el presidente del EBB para dar a conocer su decisión cogió con el paso cambiado a la mayor parte de sus compañeros de partido y a destacados miembros del Gobierno vasco, tanto afines como adversarios.
Quien fue su rival en las elecciones internas del PNV en 2003, Joseba Egibar, máximo representante junto al lehendakari Juan José Ibarretxe de la sensibilidad soberanista del partido, declinó hacer valoraciones. Tampoco lo hizo ningún otro dirigente o cargo público del partido, en un ambiente de absoluto mutismo.
En medios cercanos al actual presidente del GBB y portavoz del grupo parlamentario en Vitoria -que volvió a ser postulado hace escasos días por Xabier Arzalluz como su 'favorito' para dirigir la formación jeltzale en los próximos cuatro años-, no aclararon si piensa imitar a Imaz y dejar el camino libre a un candidato de consenso.
Resultado incierto
En círculos cercanos al todavía presidente del PNV entienden que su decisión de apearse del proceso electoral deja a Egibar sin margen de maniobra para optar a encabezar el EBB. Pero las mismas fuentes no ocultan la que puede ser la segunda clave del paso que ha dado Imaz: el máximo dirigente jeltzale no creería tener completamente asegurada su reelección. En estos medios se sostiene que una hipotética derrota habría resultado «un desastre». Los intentos de Imaz por adecuar el discurso de su partido a lo que él considera la realidad del siglo XXI han tropezado con la incomprensión de sectores de las bases, entre los que levantaron ampollas apuestas como la de «seducir a España».
Sólo un pequeño grupo de allegados y apenas un puñado de dirigentes conocía la decisión del líder del PNV. Fue un movimiento por sorpresa de Imaz comparable con su decisión unilateral de redactar, a mediados de julio, el ya histórico artículo 'No imponer, no impedir'. El texto, publicado en este periódico, desató una tormenta interna en el partido, y, sin llegar a criticarlo abiertamente, tanto Egibar como Ibarretxe marcaron pronto distancias. Imaz apenas recibió más apoyos públicos que el del alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, el del senador Iñaki Anasagasti o el del ex líder del partido, Román Sudupe.
El presidente del EBB redactó aquel artículo en un contexto marcado por la decidida intención que mostraba el lehendakari de celebrar una consulta popular en Euskadi antes del final de la legislatura. Imaz advertía de que organizar la convocatoria con ETA en activo, y sin haberse producido antes un acuerdo político transversal, podría dar bazas a la organización terrorista, dos tesis inspiradas en el documento sobre pacificación y normalización política aprobado por el EBB en octubre de 2005 y en el acuerdo de Gobierno PNV-EA-EB.
Apenas dos semanas después, el 31 de julio, el dirigente jeltzale ofreció los primeros indicios de que podría estar pensando en apearse del proceso electoral interno. Con motivo de la conmemoración del 112 aniversario de su partido, se mostró dispuesto a abandonar «el timón de la nave» si con ello facilitaba que el PNV alcanzara «soluciones integradoras». Se trataba de intentar evitar por todos los medios la repetición de una contienda tan encarnizada como la de 2003.
A los pocos días, Egibar advirtió de que habría una candidatura única sólo si se consensuaba la nueva ponencia política. A partir de entonces, el PNV blindó el debate de la misma con un pacto de silencio del que quedó fuera el lehendakari. El mutismo de los burukides sobre la redacción de la nueva 'hoja de ruta' contrastó con la redoblada apuesta por impulsar el debate sobre el derecho a decidir que realizó Ibarretxe a la vuelta de vacaciones. El jefe del Gobierno vasco desvinculó la celebración de una futura consulta en el País Vasco de la continuidad o no de la actividad terrorista de ETA.
La ponencia aprobada este lunes contempla el impulso del derecho a decidir como vía para la normalización política y plantea someterlo a un referéndum vinculado a un acuerdo previo entre los partidos y con el Estado. Al mismo tiempo, se reserva la posibilidad de convocar una consulta sin validez jurídica si las iniciativas sobre normalización quedan bloqueadas.
«Mutua convivencia»
En su artículo de despedida, Imaz se reafirma en los que han sido los ejes fundamentales de su discurso. Ratifica su apuesta por trabajar para «que la violencia, la amenaza y la extorsión sean para siempre desterradas», reitera que cree «en una Euskadi en la que los diferentes sentimientos de pertenencia de quienes componemos la sociedad vasca convivan compartiendo un proyecto de país», e insiste en la necesidad de alcanzar «acuerdos amplios en entre diferentes».
A modo de 'testamento político' pone especial énfasis en la necesidad de que el PNV haga un «esfuerzo» por «modernizar y actualizar» su proyecto. «Conceptos como estado-nación, soberanía o independencia adquieren hoy tintes necesariamente diferentes de lo que en el pasado representaban», subraya. En un mundo donde las fronteras se debilitan o desaparecen, añade, «desde el nacionalismo vasco democrático tenemos que ser pioneros en las reflexiones de actualización de nuestro bagaje fundacional, de un partido que nace para preservar un pueblo que perdía su identidad y su régimen de libertades histórico».






