La FADSP realiza todos los años un estudio de estas características. En 2006, el País Vasco figuró en la misma posición que ahora, al haber escalado un puesto respecto al año anterior. Esa clasificación se obtiene después de atribuir a cada comunidad una puntuación que se calcula a partir de varias estadísticas oficiales: el número de habitantes por cada médico de atención primaria o por cada profesional de enfermería, el gasto sanitario per cápita, el aumento del gasto farmacéutico...
Pero el ránking depende también de otras variables de tipo cualitativo, como la impresión buena o mala que los servicios sanitarios causan en los usuarios. Y también la mejora o declive que esos pacientes han podido apreciar en un periodo de cinco años. Esos datos no son nuevos, sino que se han tomado de una encuesta que fue elaborada el año pasado y que se conoce como Barómetro Sanitario del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).
En este sentido, el 44,7% de los vascos que fueron consultados en aquella ocasión aseguraron que la atención sanitaria de Euskadi había avanzado respecto a 2001, lo que sitúa a la comunidad ligeramente por encima de la media española. Del mismo modo, los usuarios otorgaron a la Sanidad vasca una nota de 6,83 en una escala de diez, que es la mejor de todas las comunidades, exceptuando a Asturias (7,35) y a La Rioja (6,97).
La FADSP también toma en cuenta la valoración concreta de los ciudadanos acerca de las consultas de atención primaria, las visitas al especialista, las urgencias y los hospitales. Según el Barómetro Sanitario, el 84% de los vascos encuestados indicaron que recibieron una atención 'buena' o 'muy buena', un índice que supera en algo más de un punto la media de todas las autonomías.
Igualmente, el País Vasco tiene 12,4 trabajadores sanitarios por cada mil habitantes, un ratio sólo superado por Navarra (13,8) y Aragón (12,9), y a gran distancia de Canarias (6,4), Baleares (8,17) o Castilla y León (9,23).
Cohesión territorial
Una vez analizadas todas las variables, el informe de la FADSP lamenta las grandes diferencias que existen entre unas autonomías y otras. Euskadi y Asturias suman 32 puntos globales en el ránking autonómico, frente a los 34 asignados a Navarra y Aragón, que ocupan la primera posición 'ex-aequo', y frente a los 33 atribuidos a Cantabria. En el grupo de cola figuran la Comunidad Valenciana, que sólo obtiene 14 puntos, Madrid y Murcia, con 18, y Canarias, que recibe 19. «La disparidad en los servicios sanitarios de unas autonomías y otras pone en peligro la necesaria cohesión interterritorial», concluye el estudio.
La FADSP relacionó ayer la situación de Valencia, Madrid y Murcia con el hecho de que las tres comunidades sean gobernadas por el PP. Según la federación, el gasto sanitario es muy bajo en esas autonomías y genera un efecto «cascada» -menos médicos y plazas de enfermería-, que se traduce en la baja nota otorgada por los ciudadanos. Otra conclusión del colectivo es que, en general, los usuarios continúan valorando más los servicios públicos que los privados, pero la tendencia es a la baja en las consultas externas y en las dolencias que no son graves.







