
El pequeño abandonó el local y, en seguida, relató lo sucedido a sus allegados. Acto seguido, según describieron fuentes de la Policía Municipal, un grupo de familiares del pequeño acudieron al comercio para recriminar al propietario su actitud, pero el boca a boca corrió por el barrio como la pólvora y en pocos minutos una multitud se presentó en el local con intención de devolverle la bofetada al hombre, «sumados los 'intereses'». Junto al tendero se encontraba su esposa y otra empleada, que alertaron a la guardia urbana. De inmediato, una patrulla se presentó en la calle Txotena, pero la tangana había adquirido tal magnitud que tuvieron que pedir refuerzos. Los vehículos policiales que se desplazaron a Otxarkoaga se contaban por docenas y los agentes recurrieron, incluso a los perros adiestrados para poner orden en la situación y controlar a una grey desaforada. El operativo, sin embargo, requirió nuevos refuerzos porque los ánimos contra el propietario del establecimiento se caldeaban cada vez más. Los agentes locales pidieron apoyo a la Ertzaintza, que también envió a varias patrullas. Finalmente, la Policía logró cerrar las puertas del establecimiento con los dueños y la empeada en su interior a la espera de que los ánimos se apaciguaran un poco. Con la situación más calmada, media docena de ertzainas escoltaron a las tres personas hasta un furgón policial y les sacaron del barrio. Nadie resultó herido y tampoco se practicaron detenciones. La violenta disputa se zanjó con una denuncia en la comisaría de la Policía Municipal por intento de agresión.











