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El reloj de Chávez atrasa
El presidente venezolano impone un insólito cambio horario de treinta minutos para aprovechar la luz solar
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El reloj de Chávez atrasa
Profesor. Chávez, en la apertura del curso escolar. / afp
El presidente venezolano, Hugo Chávez, debe de pensar que el meridiano de Greenwich es una imposición del imperialismo fascista. Y es muy probable que se pregunte por qué los husos horarios reciben ese nombre, si son tan inútiles. Así que ha decidido que el próximo lunes las manecillas de los relojes deben atrasarse media hora -el propio Hugo Chávez no se aclaraba con el cambio- para aprovechar la luz diurna. Pues, según declaró el ministro del Poder Popular para la Ciencia y Tecnología, Héctor Navarro, «desde hace mucho tiempo se conoce que hay elementos del metabolismo de los seres humanos que están asociados al ciclo solar y que sincronizan el crecimiento y la actividad intelectual».

Vale, de acuerdo, pero, en la madrugada del domingo al lunes, ¿hay que adelantar o hay que atrasar las manecillas del reloj en Caracas? Ni el propio mandatario ni su hermano Adán, ministro de Educación, se aclaran. De tal modo que el último programa televisivo de 'Aló, Presidente' se convirtió en una especie de 'Barrio Sésamo', con los hermanos Chávez como improvisados Epi y Blas.

«Tenemos que mover la manecilla del reloj media hora hacia adelante. Preparémonos pues: a medianoche del domingo 23, media hora hacia adelante», proclama Hugo mientras mira su reloj de pulsera (tiene unos cuantos, a cual más caro). «¿Hacia atrás!», grita alguien entre el público, el cual probablemente ya esté en busca y captura. «Adán, acláranoslo», exige el líder.

«No, hacia adelante», sostiene con firmeza el hermano: «Por lo que si en ese momento son las doce de la noche, van a ser las doce y media. Es decir, los muchachos, para poner un ejemplo, van a comenzar las clases a las siete de la mañana el próximo lunes 24: la hora es siete de la mañana, pero serían las siete y media de hoy. Es decir, los niños van a llegar con el sol media hora más arriba en el cénit. Ése es el cambio que se hace».

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«Para que eso ocurra, el movimiento del reloj entonces debe ser...», duda Hugo. «Hacia adelante», insiste Adán. «Hacia adelante media hora, de forma tal, claro, amanecerá más tarde», anota Hugo. «Así es», erre que erre, su hermano mayor. «Amanecerá media hora más tarde...», feliz el demiurgo Chávez. «Sí, correcto», le reafirma Adán.

Pues no. Salvo capricho de última hora, los relojes deberán atrasarse treinta minutos al nacer el próximo lunes, con lo que la República Bolivariana se situará a -4,5 horas GMT. De este modo, el país del Orinoco se suma a países como Afganistán (+4,5 GMT), India (+5,5 GMT) o Myanmar (antigua Birmania: +6,5 GMT), que han hecho con su huso un sayo. Aunque aún queda lejos la excentricidad de Nepal, que vive con 5,75 horas de adelanto al meridiano cero. Pero, para esta clase de ocurrencias, a Hugo Chávez sólo hay que darle algo más de tiempo.
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