La saga de los Beitia es un referente en el sector de la exhibición cinematográfica del País Vasco. El abuelo Alejandro, un guipuzcoano de la comarca de Araoz, comenzó a cimentar el negocio con una tienda de chucherías que montó en Bilbao. Con la venta de golosinas alquiló el cine Ideal, que después compró y, a partir de ahí, todo fue en cadena. La del Circuito Coliseo. Llegaron el Capitol, los Multis, los Max Center, los Zubiarte...
Pero el negocio atraviesa un momento complicado. La competencia de los complejos de la periferia y la bajada brutal e «ininterrumpida» de espectadores ensombrece el futuro. Del mismo nombre que su abuelo y padre, el tercer Alejandro de los Beitia advierte de que los ingresos en taquilla han caído un 15% en lo que va de año y calcula que sobran el 30% de las salas españolas.