La aeronave tomó tierra en Lekeitio y tras recoger a la mujer se dirigió hacia el helipuerto del Bilbao Exhibition Center, el más próximo al hospital de Cruces. El viaje duró entre diez minutos y un cuarto de hora, aunque se les hizo mucho más largo. Y es que en mitad del ajetreado trayecto, la mujer alumbró a su bebé con la ayuda del médico y del enfermero que forman parte, junto con el piloto y el mecánico, de la tripulación del helicóptero sanitario, el primero de estas características en el País Vasco.
Los lloros del aeronato
«Sólo sé lo que me han contado, porque no veía nada», explicaba ayer con ironía el comandante de la nave. «Oía los lloros del bebé cuando ha nacido, pero a la madre no; ha estado muy tranquila», recordaba poco después de aterrizar en Barakaldo. El aeronato, como se conoce a los nacidos en un avión o en una aeronave durante el vuelo, vino al mundo sin problemas, en buen estado de salud, y llenó de ternura a su madre y también a los cuatro miembros de la tripulación, acostumbrada a trasladar a heridos en todo tipo de incidencias, pero que nunca hasta ahora habían tenido que atender un parto en el aire. Una ambulancia de la DYA les recogió en el BEC y les trasladó hasta el hospital de Cruces.
«Recibimos el aviso de que un niño había nacido en vuelo en el helicóptero y nos dirigimos al helipuerto. Trasladamos a la madre y al bebé, que se encontraban perfectamente, hasta Cruces. También llevamos al equipo del helicóptero al hospital y después los devolvimos al BEC», explicaban anoche desde la base de la DYA en Barakaldo.











