
-Por sus pintas, más parece Caperucita que Cenicienta.
-Es todo un poco infantil. Juego con ese punto mágico y fantasioso de decir 'soy una absurda Cenicienta, pero... contenta con serlo' y lo soy, pero no se lo digas a nadie.
-¿Aún se pone roja como Caperucita?
-¿Ay sí, hijo! Ponerme colorada me resulta gracioso todavía.
-Como a Cenicienta, ¿la vida le trata muy mal?
-¿Qué va! Aparte de que me gusta pasar la fregona, sería feliz con tanto lío como tenía ella.
-Además de los zapatos, ¿acostumbra a perder algo más?
-No suelo perder cosas; soy muy controladora.
-A diferencia de la madrastra del cuento, ¿su mamá la quiere?
-¿Mucho! La mía es buenísima. Es lo más. ¿Nada que ver con la madrastrona!
-Adornada con una diadema de diamantes, ¿aspira a coronarse musicalmente?
-Ni soy conformista ni ambiciosa. Soy una cosa entre medias. Me quedo tranquila con seguir.
-¿La ex 'triunfita' camina sin miedo?
-Miedo tengo a no tener salud. Como el llorar, el miedo hay que ponerlo en su sitio. Hay que llorar por lo que valga la pena y por lo que no, no.
-Autora de todos los temas del disco, ¿no se fía de nadie?
-No. Siempre tengo alguien que me supervisa. Soy una tipa que me arriesgo, pero con inteligencia. Hay que saber dejarse llevar y aconsejar.
-Chenoa parece una chica lista.
-Bueno, 'parece'. Dicen que soy lista, pero no inteligente. ¿Eh?
-¿Y usted qué cree?
-Yo creo que sí, que debo ser más listilla que otra cosa. Ja, ja.
-Compuesto de enero a agosto, ¿se toma las cosas con calma?
-Un punto de locura siempre viene bien. Tampoco me viene bien del todo estar tranquila. ¿Escribiría todo como un 'chill-out' y no sería plan!
-'Todo irá bien'. ¿Es su lema vital?
-No sé por qué nos paramos en lo malo y no en lo bueno, que a veces son 5 minutos, pero cinco, ¿no?
-Cantaba 'Soy mujer'. ¿Sigue reivindicándose como tal?
-Siempre. No engaño a nadie. Aparte de mujer, soy muy niña. Me aburre ser adulta. Exige gran responsabilidad.
-¿Teme que le digan 'qué mal trabajo', como cuando rechazaron su primera maqueta?
-Tengo un sexto sentido para rodearme de gente estupenda y lo que me va a ir bien.
-¿Y dejar de vender?
-Estoy más 'tranqui'. Cuando Sting hizo 'Roxanne' (canta) se quedó tan ancho y no creo que pensara si iba a vender o no.
-¿Son muchos los que aman a María Laura, su verdadero nombre?
-¿Y mira que es complicada la colega! Es lo que hay, hijo. Tengo muchos cambios de humor, pero no aburro. Aunque en tres días te volvería loco.







