
La Variante Sur Metropolitana -denominación oficial de la 'Supersur'- modificará de sopetón el mapa viario de la margen izquierda. La infraestructura más compleja es el puente de cerca de un kilómetro que cruza Trapagaran. Su construcción con tecnología avanzada dará un vuelco al paisaje de polígonos industriales que salpica este enclave deshabitado. La pasarela recibirá a los vehículos desde dos glorietas. Una, partirá de la rotonda recién construida en Galindo y «servirá de conexión con el Eje del Ballonti» a través de un nuevo vial. La otra, se levantará en el cruce entre la N-634 y la carretera de Salcedillo.
Habrá un tercer punto de partida para derivar el tráfico hacia estos enlaces. Ante la peligrosidad de la carretera, la institución foral ha decidido instalar otra rotonda en una intersección de la BI-745, que comunica Trapagaran y Barakaldo. Estará en el corazón del polígono Aurrera. «De forma eventual, el tráfico se regulará a partir de septiembre a través de unos semáforos», matizan en el área de Obras Públicas y Transportes. La operación conlleva, además, la ampliación de la calzada de la BI-3747 en este punto.
Mientras la excavación de la parte subterránea de la 'Supersur' avanza, la Diputación ultima los trámites del resto de tramos. El más complicado: el faraónico viaducto de Trapagaran, cuyo proyecto de trazado y declaración de impacto ambiental ya están aprobados. Su misión es unir la parte a cielo abierto entre Santurtzi y Portugalete -que consiste en la ampliación de la A-8- con el recorrido soterrado al 90% hasta la capital vizcaína. La estructura tendrá siete carriles divididos en cuatro bifurcaciones, que garantizan distintos movimientos. Dos de estos ramales darán paso hacia las poblaciones del entorno. Y, otros dos, en sentido Cantabria. En el otro extremo, habrá tres carriles hacia Bilbao.
Reto tecnológico
El puente, diseñado por una ingeniería de Barcelona, es todo un reto tecnológico. Surcará por encima de las vías de Renfe, dos carreteras y la planta de Bombardier antes de recalar en un peaje. Se utilizarán métodos de producción industrial para minimizar las afecciones al tráfico. Primero, tendrá que instalarse el núcleo principal del viaducto: un cajón de hormigón. Tendrá quince metros de altura y seis de profundidad. «Se va a construir por partes, como un Montaplex», detallan los técnicos encargados de la trazar las líneas básicas de la infraestructura.
Esta delicada operación obligará a tomar medidas para proteger el medio ambiente. De ahí que el entorno de los cauces fluviales deban ser recuperados tras las obras. En cualquier caso, la lejanía de las viviendas evitará males mayores en forma de ruidos. La Diputación invertirá, a través de Interbiak, 46,2 millones de euros en unos trabajos que se prolongarán durante 32 meses. Muy pronto, el imponente viaducto de Trapagaran comenzará a tomar forma.










