El mismo día de conocer estos hechos, los responsables de una empresa dedicada a la venta de motocicletas, con sede en Bilbao, formularon otra denuncia por estafa tras ser desviados 7.600 euros de una cuenta de la compañía a otra abierta a nombre de la persona que denunció la usurpación de su identidad.
La Ertzaintza descubrió que en Bilbao se había formulado con anterioridad otra denuncia por estafa con una tarjeta fraudulenta a nombre del mismo titular. Para ello, los sospechosos abrían cuentas en bancos y efectuaban abonos procedentes, principalmente, de los préstamos que solicitaban en entidades crediticias que ofrecen dinero rápido anunciadas a través de Televisión o Internet
La fiabilidad y solvencia la demostraban falsificando nóminas de organismos oficiales como la Diputación o Gobierno vasco. Tras las indagaciones pertinentes, la investigación concluyó con éxito, logrando identificar a dos antiguos trabajadores de una de las empresas afectadas como los estafadores.









