La concejala de Urbanismo, Julia Madrazo, aclaró que las ayudas son subvenciones para el arreglo de elementos comunes -tejados y fachadas, entre otros-, puesto que no cubrirán el cien por cien del coste de los trabajos. Sin embargo, destacó que se primará a aquellos vecinos que apuesten por lo que se denomina desarrollo sostenible, es decir, por la incorporación de aislamientos acústicos, térmicos o paneles solares, todas aquellas piezas respetuosas con el medio ambiente y el cuidado del entorno. El mismo tratamiento se aplicará con quienes inviertan en la modernización de los accesos, por ejemplo, la instalación de ascensores.
Los fondos se distribuirán a medida que se ejecuten las obras. La gestión de las ayudas para la reforma de viviendas -el parque está formado por 200- correrá a cargo de Surbisa, sociedad urbanística dependiente de Urbanismo que se ocupa del cuidado del Casco Viejo y Bilbao la Vieja. Con su trabajo en Zorrozaurre afronta su primer salto de entidad. «Ya hay comunidades con ganas de comenzar la rehabilitación», señaló Julia Madrazo.
El compromiso institucional para conservar los edificios de viviendas se mantiene en Zorrozaurre, aunque esta idea será difícil de llevar a cabo para todas las empresas que operan en la península. El gerente y portavoz de la comisión, Pablo Otaola, explicó que se mantendrán 14 edificios industriales para que acojan servicios culturales y equipamientos, y que dos de ellos se destinarán a los realojos de aquellas actividades industriales actuales que sean compatibles con el nuevo desarrollo urbano planteado.
Acompañado por el consejero de Vivienda, Javier Madrazo, el presidente de la Autoridad Portuaria, José Ángel Corres, y los representantes de promotoras inmobiliarias, entre otros miembros de la comisión, Otaola dijo que aún es pronto para determinar cuántas empresas seguirán y cuántas tendrán que ser trasladadas. Lo que sí desveló es que los edificios de Beta y Artiach abrirán sus puertas a la cultura.









