Aunque el ritmo de ejecución de ambas obras lo marcan la Diputación y el Ejecutivo vasco respectivamente, el nuevo equipo de gobierno se ofrece a apoyarlos con partidas presupuestarias propias. Para justificar su interés, defienden que «se trata de obras de altura que mejorarán la calidad de vida de los vecinos». «La primera, porque acabará con la trinchera que parte Leioa en dos, mientras que la segunda ayudará a comunicar los barrios más alejados del centro urbano», destacó el alcalde, Eneko Arruebarrena.
EB y los nacionalistas se han comprometido a trabajar «por estimular la participación de la sociedad civil en todos los ámbitos de la vida municipal y, sobre todo, darles cauces para hacerlo a través de los foros ciudadanos», matizó Daniel Herrera. El portavoz de Ezker Batua presidirá el área municipal encargada de esa tarea.
Los nuevos socios al frente del gobierno de Leioa también apostarán por las políticas de fomento del bienestar social y de la vivienda protegida. En esta línea, pretenden que cinco asistentes sociales se afiancen en el área. En cuanto a pisos se refiere, promoverán 1.000 de protección oficial en un plazo de ocho años.
Regenerar los barrios
Su acuerdo programático incluye continuar con la regeneración de los barrios de Lamiako, Pinueta, Ondiz, Txorierri, Artazagane y San Bartolomé. En el caso de Pinueta, proponen articular un acuerdo con Iberdrola para sacar de allí la subestación eléctrica que genera tantas quejas entre el vecindario. Completar el plan de bidegorris, crear una nueva oficina descentralizada en la calle Gaztelubide para dar servicio a los vecinos de Pinueta, Ibaiondo, Lamiako y Txopoeta, así como mejorar la accesibilidad del municipio mediante la conexión con rampas mecánicas en Ikeamendi y la peatonalización de espacios son otros puntos en común que han reflejado en su pacto.






