Distintas fuentes han señalado que la cita de la localidad guipuzcoana tenía como objetivo estudiar los cambios de estrategia en la coalición. Con respecto al relevo de los miembros de la dirección de Batasuna, el traspaso de poderes no iba a implicar la desaparición de muchos de los cargos actuales de la izquierda abertzale, sino que en el futuro éstos pasarían a un segundo plano con respecto a los designados para sustentar la nueva época de enfrentamiento.
Las citadas fuentes señalaron que dirigentes como Pernando Barrena -que adquirió especial relevancia durante el proceso negociador con el Gobierno- dejarían de tener las funciones que hasta ahora habían ejercido. En su caso, Barrena asumiría funciones en el área de las relaciones exteriores de la organización.
Con respecto a los nuevos dirigentes de Batasuna, la única nueva incorporación, según el organigrama elaborado por la Policía, es la de Unai Fano, un vizcaíno nacido en 1978 y que reside en Hernani. Su nombre era desconocido para los medios de comunicación hasta el pasado mes de febrero, cuando ofreció una rueda de prensa en la que denunció que en su automóvil había aparecido un supuesto dispositivo de seguimiento. Fano fue miembro de Ikasla Abertzaleak y también ha tenido cargos en KAS y Ekin. El dirigente de Batasuna Arnaldo Otegi le presentó como uno de los asesores de la comisión negociadora del grupo ilegalizado ante la mesa de partidos. En distintos medios se le considera un representante de las tesis más duras de la izquierda abertzale.
Por su parte, Asier Arraiz fue un dirigente de EH, elegido miembro de la mesa nacional que se formó tras el alto del fuego de la banda.







