LA OBRA
LA OBRA
Hans Jorg Mammel fue superior en calidad vocal a sus compañeros, pero no atendió debidamente a ese fraseo claro e intencionado que conlleva su papel. Cantó demostrando facilidad en la coloratura, pero a su canto le faltó el recitado limpio, el decir, silábico, y ello, a pesar de su a veces canto a flor de labio. Ni la soprano que encarnó a 'Euridice' ni ninguna otra compañera pudieron alejarse de la impresión que nos dio de que se trataban de algo más que simples aficionadas, por lo que la interpretación tendió hacia lo musical, hacia aquello que su director Jean Tubery había mimado y cuidado.
Cítaras y tiorbas, flautas y arpa, fueron desenrollando una partitura llena de delicadeza y unos preciosos dúos de violines y de flautas dulces redondearon con mérito la parte musical, muy superior a la vocal.







