
-La televisión se ha puesto difícil: hay mucho título nuevo y no todos tienen un futuro asegurado.
-La situación es difícil y no sé si tendremos éxito. Lamentablemente, prefiero pensar que no, y mucho menos ahora con la competitividad que existe. Hay series y compañeros que hacen trabajos excepcionales, pero la audiencia no se engancha. Ahora tengo un personaje maravillo, con mucha responsabilidad, y tendría demasiada suerte si al final logramos que la serie triunfe. Ojalá suene la flauta, pero soy consciente de que es complicado.
-¿Cómo es su personaje, Ulises?
-Es un joven de 28 años que estudió Medicina pensando en dirigir la clínica de cirugía estética de su padre, pero cuando vuelve a España de Estados Unidos la realidad es muy diferente. Su padre ha abandonado a la familia y les ha dejado en la ruina. El único sitio donde encuentra trabajo es en un centro a las afueras de Madrid, en Arroyo Pingarrón, lo más parecido a un poblado gitano, donde le pasa de todo. El chico decidido, divertido y seguro de sí mismo se convierte en un tímido perdedor.
-¿Y usted se considera un triunfador o lleva un Ulises dentro?
-Yo tengo cosas parecidas al personaje, pero sin su desconcierto e inseguridad. En esta profesión, para poder encarnar un papel, te lo tienes que creer y estar seguro de lo que haces.
-¿En la vida ha estado entre algodones o lo ha tenido difícil?
-Yo no me puedo quejar porque mi familia me lo ha dado casi todo. Empecé a trabajar con 9 años y poco a poco me he ido labrando un futuro. Lo que tengo me lo he ganado a pulso con esfuerzo, pero también he tenido mucha suerte. Desde hace unos 5 años trabajo apenas sin parar.
«Soy autodidacta»
-Usted se prepara mucho. Aprendió a interpretar, a bailar, a cantar.
-Convertí una afición que empezó a los 9 años en mi profesión y vocación con 14. Con 17 años terminé COU y empecé a estudiar Arte Dramático. Me iba a ir a Estados Unidos para mejorar mi inglés, pero empecé a aprender a cantar y a bailar para 'Un paso adelante'. Desde entonces, las ofertas de trabajo me han impedido continuar mi formación. He sido un autodidacta.
-¿Cómo fue esa peripecia de ponerse frente a las cámaras a los 9 años?
- Una casualidad. Una amiga de mis padres que es actriz vio una foto mía con los alevines del Real Madrid y me propuso hacer unas pruebas. Me pareció muy divertido. Primero hice publicidad y luego vinieron las películas 'El rey del río' y 'El palomo cojo', con Jaime de Armiñán. Mis padres me dejaban que actuara a condición de que aprobara todo. Y cumplí.
-¿No le mareó el éxito?
- En esta profesión un día están pidiéndote autógrafos y después pasas a ser un desconocido. Hay que aceptarlo así. Si tienes la suerte de llenar un día el Palau San Jordi con 'Un paso adelante', debes disfrutar el momento y nada más. Lo que importa no es el éxito ni la popularidad sino ser feliz cada día con el trabajo que haces.
-¿Le han incordiado la prensa y los programas rosa?
- Incordian a todo el mundo, no solo a mí. Cada uno es libre de saber cómo actuar y al final acaban respetándote.







